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Sobre pandas y zoos

A mediodía he luchado contra la noticia: Bing Xing y Hua Zui Ba llegan a Madrid y como si de los Rolling se tratase, todos los medios han ido a recibirles al aeropuerto. La noticia sale en el manipulado telediario de laSexta: cambio de canal. Un par de noticias del telediario de Antena3 y de nuevo aparecen los pandas: cambio de canal. Me voy a Cuatro (otro gallo que tal canta) y en medio del colegueo de los presentadores también surge el asunto de los ositos chinos. A punto de abandonar, me paso a TeleCinco y a los minutos, más de lo mismo. Resignado dejo el informativo del doble de Javier Marías (Eme me matará por esto) y acepto que vamos a tener que aguantar los quehaceres de estos simpáticos mamíferos igual que de Leonor. Aunque me hace gracia cómo dijeron hace meses que los reyes habían conseguido que nos regalasen esta pareja con su gran diplomacia. ¡Si nos cuestan un riñón cada uno, y por un máximo de diez años! Además que si logramos que críen, el osezco se iría al país del sol naciente con sus padres.
Y yo, que soy muy rebusca'o, me he empezado a reir en la cocina imaginando que los del zoo de Madrid se quedaban a la criatura para luego decir a los chinos que "no saben de dónde ha salido". ¡Si es que esas cosas sólo se nos ocurren a los españoles!
Lo que sí va a ocurrir en nada es el nuevo zoo de Valencia. En realidad tiene un nombre más sofisticado, como BioPark o algo parecido, pero no nos engañemos: un zoo y punto. Quien haya visitado nuestro zoo actual posiblemente haya sentido auténtico terror. No es para menos: a continuación os dejo lo que escribí hace año y medio, cuando se me ocurrió ir con una amiga. Mecachis la ocurrencia.

5 de Mayo de 2006 - Ocurrió en Zoológico
Amo a los animales. Que sí, sí, me encantan. Será porque a fin de cuentas, yo soy un poco bicho, muy mono o tengo memoria pez, pero el caso es que me moría por visitar el zoológico. Llevaba tiempo diciendolo: "¿Quién me acompaña al zoo?", "¿A alguien le apetece ir al zoológico conmigo?" y frases similares, pero nunca funcionaban. Incluso con los argentinos lo intenté, creyendo que picarían por el síndrome del turista, pero ni ellos. Nadie quería ir al zoo. Y yo no me podía morir sin ir al menos una vez más. Una tarde de la Feria del Libro, M accedió a acompañarme. A mí me sonó raro. "¿Estás segura?". "Que sí". "Si no quieres no es necesario, de verdad...". 6€ daban para pensárselo, incluso para mí. A fin de cuentas, no es ningún secreto que el zoo de Valencia tiene menos animales que la caja de cartón de un indigente. Pero M parecía muy segura de sí misma, y acabamos por entrar. Nadie por la izquierda, nadie por la derecha... el zoo parecía abierto exclusivamente para nosotros, como si llevase años esperando nuestra visita para cerrar sus puertas de una vez por todas. Con nosotros sólo habían dos ancianitas observando con envidia el hipopótamo, dos turistas con acento inglés y el cumpleaños de una repelente chiquilla de siete años. Casi prefería estar con los monos que con semejantes visitantes. Primero vimos los chimpancés, esos primos cercanos que tanto se nos parecen... o a los que tanto nos parecemos nosotros. Sus gestos, tan humanos; su culo, muy a lo Jota Ló. Y ese pequeño mono, al que sólo podía describir como "niño"... ¿A quién le molesta lo del "Plan Simio"? Que me explique porqué. Todas las críticas que he escuchado parecen copia-y-pega de la COPE. Un poco de criterio, por favor. Después de los monos, vimos el rinoceronte. Según M, parecía de Parque Jurásico. A mí esos cuernos me sonaban más a plástico. O a lima de uñas, que con una alcaldesa como Rita, no sabemos que le estarán haciendo a los animalillos del zoo. Por otro lado, esas jirafas que pasaban el tiempo lamiendo el hierro, a pesar de la dentera que a mí me producía. Y por último, el rey de la selva. Sí, es él. El león. Resultó frustrante. Ya se lo dije a Guille ("no rugía: lloraba") y lo reitero. Menuda pena de animal. Esa sarna que se extendía por su piel como los mosquitos en verano, ese pelo mustio, mal cortado, que parecía el "antes" en un anuncio de Pantén. Menudo fiasco. Menuda pena. Con reyes así, no es de extrañar que el republicanismo se extienda por la sabana. Ese era Leoncio. Y su esposa, Fa, la pobre Fa. Más vital que su marido, intentaba a toda costa reclamar su atención. "Leoncio, tenemos que hacer algo para salvar nuestra relación". Pero no, ese viejo felino le ignoraba a cada movimiento. ¿Cuando llegará el divorcio exprés a los animales? Con las miraditas que la leona le echaba al tigre de la jaula contigua, no sería de extrañar que fuese la primera en pedirlo. Vaya con los animales. ¿Qué estamos haciendo con ellos? Los sacamos de sus tierras. Los traemos a las nuestras. Les metemos en minúsculos habitáculos, y todavía nos quejamos de que no muevan la cola cuando golpeamos el cristal. Y encima los directores del zoo se atreven a decir que "preservamos las especies". Qué demagogia. ¿Quién me mandaría a mí ir al zoo?

10 comentarios:

Anónimo dijo...

es deprimente ir al zoo, tanto que hablan de conservación de especies, que les dejen en su habitat. y pobres pandas, que ya estan muertos, con los xinos destrozando su bosque. y el lince iberico, mas de lo mismo

Paula dijo...

El zoo que está en mi ciudad es probablemente el espectáculo más terrible que he visto en mi vida. No me divierte, para nada. De hecho, me hace llorar.

Y pobrecillos pandas, al borde de la extinción y no los dejan en paz.
Que mal...
Hace unos días vi una foto de un panda recién nacido y me emocioné...es que son tan lindos esos bichotes.

chicaencarcelada dijo...

lo del zoo es increible,ahora si te apetece ver leones demacrados vete al safaripark de Vergel,pobrecitos no temen ni que los atropellen.
a mi lo unico que más o menos me ha gustado de todo este tipo de recintos, que me hacen visitar por llevar a una prima pequeña, es la reserva de fauna ibérica del Rebollar, al fin y al cabo no estan los animales muy lejos de su hábitat, y se les ve bien cuidados

Helena dijo...

Me gustan los animales, pero lejos de mí y de cualquier ser humano, em su hábitat natural. Creo que hay que tenerles respeto, y yo personalmente más que respeto les tengo pánico, no hablan mi mismo idioma, no sé :S
No vayas al zoo, no fomentes la cadena perpetua animal ^^

dani dijo...

Es una pena que saquen a los animales de su verdadero habitat, pero si no fuera por eso nunca lso podriamos conocer. Claro que si los vas a tener en el zoo hay que cuidarlos.
Yo no tengo quejas con el zoo de bs as, me parece correcto, aunque hace bastante que no voy, tal vez notaria mas cosas ahora..Hace poco fui a Temaiken, que es un nuevo zoologico en escobar y les puedo asegurar que esos animales viven como reyes.
Tu leon en pena me hizo acordar al que habia en temaiken, y justamente le preguntamos a la cuidadora que le pasaba y nos dijo que se habia muerto la esposa...pobre!

cadyta dijo...

Pues lo cierto es que , que yo recuerde, nunca que he ido a Valencia he ido al zoo XD. Mi hermano tiene fotos de cuando era pequeño, pero yo nunca lo he visitado. Pero desde luego, lo de la noticia de los pandas si que lo he oidoo ¬¬

Anónimo dijo...

No publicar! xD

Estooo... el país del sol naciente es Japón, no China... pero ssshhhh, que nadie se dió cuenta! xD

Eme dijo...

¿De verdad pensaste eso?

Nunca lo habría dicho...Habría apostado todo a rojo impar a que te moriste de risa y te lo pasaste bien. Pero, mira...Faltaría saber si M se fue con la misma visión tragico-realista que tú. Pobrecilla, se gasta seis euros en la excursión y ni siquiera así te tiene contento.

Babieña dijo...

Ojalá los zoos fueran indefendibles, pero...

Hay que saber diferenciar entre los zoos tradicionals y el concepto de zoo moderno. El zoo moderno no pretende reunir a cientos de ejemplares de animales con el mero fin de que el ser humano se divierta. No, el zoo moderno tiene como cometido fundamental evitar la extinción de especies animales.
¿Y cómo lo hace?
En primer lugar, facilitando a los animales entornos en los que su vida no se ve constantemente amenzada.
En segundo lugar, acercando a los seres humanos y a los animales, para que los primeros aprendan a querer y a respetar a los segundos. Aunque no lo creáis, esto es fundamental puesto que es el primer paso para que los hombres se conciencien y comiecen a comprender lo que significa la palabra ser vivo. La sensibilización es esencial.

El zoo de Madrid, aunque todavía está lejos del concepto de zoo moderno, hace labores fabulosas. Por ejemplo, los gorilas que hay en él son ejemplares que son incapaces de vivir en libertad, algunos de ellos porque fueron vendidos como mascotas cuando eran unas crías.
Por supuesto soy muy críica con las "instalaciones-jaulas". Pero existen los denominados zoo-inmersión, como el futuro de VAlencia, te ánimo a que leas sobre ellos.

Lo más terrible y lamentable no es que exitan zoos, sino que los animales no puedan vivir en su habitat natural por la insensibilidad del animal supuestamente más sensible y racional: el hombre.

Por último, quiero decir que el zoo de madrid me permitió "estudiar" de cerca a los grandes simios y gracias a ello soy ahora una orgullosa defensora de sus derechos. ¡Apoya el Proyecto Gran Simio! http://www.proyectogransimio.org/sobreel.php

Hombre con criterio dijo...

Nah, no lo edito XD hay otros 8 comentarios y nadie ha reparado en el error. Y mira que me vi con la duda y acabé decantándome por China porque al ser más grande, el sol no se pone del todo... claro que me lié con España y el imperio donde nunca se pone el sol. XD

Fé de erratas. Y últimamente estoy sembra'o.