Header

Google+ Badge

Algo más que ofrecer al pueblo

Para saber de qué va el nuevo partido político UPD uno tiene que indagar por Internet, porque quitando su iniciativa patriota por la unidad de España, no se sabe mucho más de las iniciativas de Rosa Díez y Fernando Savater. Apenas les he oído decir nosequé de la educación española, pero poco más que se salga de lo ya conocido. Nunca votaría a un partido del que se sabe tan poco. Démosles tiempo, a ver con qué nos sorprenden. Yo por lo menos soy todo oídos para lo que me tengan que contar los políticos, de aquí y de allá. Veremos quién me convence, porque si hoy fuesen las elecciones, tendría serias dudas.

La mentira

No sé si conocéis El Show de Truman, una película de Jim Carrey en la que su vida viene a ser un Gran Hermano del que él no es consciente. La película acaba con que el protagonista sale del enorme plató en busca de la chica. Fin. Lo que la gente no suele saber es que El Show de Truman está basado en una novela del escritor Philip K. Dick, publicada en 1959 y titulada La vida de Truman Burbank. La novela es más o menos parecida, pero el final tiene un par de capítulos de más que no aparecen en la película Te cuenta lo que hizo el protagonista al salir del plató, cuando conoce el mundo exterior y sufre el verdadero acoso de las cámaras. Antes le observaban las 24 horas del día, pero él no era consciente de ello. Ahora lo hacen sin disimulo y se siente más observado que antes, aun cuando no pueden entrar a su casa. Su rostro aparece en todas las revistas y los reporteros le persiguen hasta la puerta. Por eso Truman acepta una propuesta del director del programa y vuelve a entrar al plató, a seguir con su vida real. Así termina el libro. No, en realidad no termina así. Todo es una mentira. Y lo he advertido en el asunto del comentario. Símplemente quería probar cuanto influye el título en el mensaje de a continuación. Posiblemente nada. O todo. Es un simple experimento de sábado por la tarde. ¿Cuál es vuestro caso?

Directores y productores

Yo no soy fan de Tarantino, ni de lejos, pero sé de muchos que fueron a ver Hostel creyendo que era película suya. No es que sean tontos: es que en los carteles de las calles aparecía un enorme Quentin Tarantino presenta mientras que el nombre del director del filme aparecía más abajo y con letra casi invisible. No he sabido que Quentin presentase la peli en ningún cine, al menos en Valencia, por lo que creo que fue más bien un engañabobos. Un gancho para sus fans. Y que si yo fuese el director de la película (un tal Roth, por cierto) sentiría una tremenda vergüenza si lo que quisiese fuese prestigio antes que dinero. Claro que no será el caso.

Ahora sucede algo parecido con El Orfanato, la cuál nos van a meter como la última de Guillermo del Toro y no es así. A menos que queramos pensar que el productor es el autor de la película, y entonces Jose Luís Moreno es en definitiva el padre, madre y tía de toda la televisión española. No, no lo es. Es el que pone la pasta, el que se juega las pelotas, pero no es el autor ni el nombre que debería aparecer primero. Aunque claro: ¿quién conoce al verdadero director? Engañabobos, en definitiva.

Se ven cosas así muy a menudo: el productor se usa mucho como gancho, pero en realidad nunca es garantía de éxito. El productor ni escribe ni dirige, su trabajo es muy simbólico (y económico), y atribuirle la calidad de un trabajo es básicamente decirle "qué bien has invertido, tío". Y ni con esas puede que recupere la pasta. Lo que pasa es que con todo el primer engañado de este cuento es el espectador, que cree que va a haber una película de alguien que sólo la ha producido, y sin olvidar al verdadero director, al cuál casi nadie tiene en cuenta.

El referéndum vasco

En ocasiones decimos que los etarras son cuatro gatos y que todos los vascos están en contra, pero si fuese así no ganarían los que ganan. El caso es que Ibarretxe ha propuesto una consulta para el 25 de Octubre de 2008 que seguro traerá cola, y poco vamos a tener que esperar para escuchar las primeras impresiones. Desde luego nadie se lo va a poner fácil a ZP en el final de su legislatura.
Estoy a favor de la consulta. Aunque debería haber un debate: ¿para todos los españoles o sólo para los vascos? En cualquier caso, tengo claro lo que yo haría de salir el sí a la autodeterminación: bloquearía toda negociación con el País Vasco de aquí al próximo siglo, a ver si es verdad eso de que no quieren a España para nada. No les iría a joder, pero oye, tampoco se lo pondría nada fácil. A las buenas o a las malas. No querer sólo al Estado español cuando a uno le interesa.

Por cierto, y nota al márgen, el grupo de amigos de mi primer colegio quería hacer un viaje al País Vasco para el puente del 9 de Octubre. Tres del grupo se han negado por el asunto del terrorismo. No es por miedo a un atentado, que igual te puede coger en Bilbao que debajo de tu casa, sino por no dar ni un duro a los vascos. Si no quieren nuestra bandera, tampoco deben apreciar nuestro dinero. Y con todo somos conscientes de que deben ser unas provincias preciosas, dignas de visitar... pero no por el momento. ETA hunde su turismo.

Amsterdam

Cuando estaba en América me llegó un email de un grupo de amigos, los Cucarachos (no preguntar), sobre un viaje a Amsterdam del 4 al 8 de Octubre. Mi respuesta fue:

huola, capullines! estoy para hacerme el equipaje de
vuelta para volver a España (estoy en Buenos Aires). el viaje SÍ me tienta y
cuando llegue lo leeré con calma. de entrada, contad conmigo.


Hoy me llama mi amigo Fede. Le voy a decir que si mejor posponemos el viaje para más tarde, que estoy cansado del que vengo, y me dice que ya está todo pagado. Entre alucinaciones y eso que tardo en crearme una cuenta en eBay para vender mis órganos, voy asimilando que en apenas ocho días viajo a Holanda. El blog del viaje no va a tener tiempo de coger polvo (menuda redundancia para los latinoamericanos, por cierto, y qué chiste más malo el mío).

Viñeta: Amor de padre


Mi escáner ha resucitado durante unos minutos. He aprovechado para escanear esta viñeta y otra que dibujé antes del viaje.

100% aleatorio

Se me ocurrió en el avión. Encender el iPod con modo aleatorio (igual muchos mp3es menos pijos y más baratos tienen la opción) y publicar las 10 primeras canciones que aparecen, sin censura. Pueden ser muy representativas o no, pero éstas han sido:

  1. The Who - Pinball Wizard.
  2. Shakira - Suerte.
  3. Bon Sinclair - Love Generation.
  4. Red Hot Chilli Peppers - Blood Sugar Sex Magic.
  5. Panic! at the disco - Intermission.
  6. Panic! at the disco - Nails for breakfast and tacks for snacks.
  7. Robbie Williams - Love Supreme.
  8. Los Tipitos - Algo.
  9. Ivan Ferreiro - Vidas cruzadas.
  10. The Organ - Grab the Gun.
De haber seguido me habría encontrado con Los Beatles, Calamaro y otros artistas que andan hasta la veintena. Pero estos publicados son los diez primeros. No me describen demasiado, prefiero otras canciones, pero 4 gigas dan para temas preferidos... y otros que no tanto. ¿Os animáis a hacer lo mismo?

Crónica de un regreso puntuado

  1. Ya estoy en Valencia. Mañana a clase, que ya llego una semana tarde.
  2. Argentina te cobra casi veinte euros por salir del país. Menudo timo. Ni que me pusiesen alfombra roja hasta el avión.
  3. Mis compañeros de Buenos Aires - Madrid no han sido nada memorables. Un par de quinceañeros que iban a una competición deportiva en Europa. Serán recordados (con evidente desagrado) por sus gases.
  4. Al ser vuelo nocturno, TODOS dormían. Y los que no dormían estaban con los ojos cerrados. Han pasado un par de horas hasta que me he atrevido a encender la lucecita para leer. No sabéis la vergüenza que daba ser el único de un vuelo tan grande.
  5. Los trece de Ocean está bien. Mejor que Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer que me pusieron a la idea, como si supiesen que la primera parte es una de mis películas más odiadas (y que con todo, he visto tres veces en el cine... pero este asunto merece una entrada propia).
  6. No he dormido y tengo los ojos joroba'os: con tanto tiempo acabé El Señor de las Moscas, leí El Mundo, el UNIVERSAL (de IBERIA) y empecé y terminé Crónica de una muerte anunciada.
  7. El vuelo Madrid - Valencia ha ido con retraso. Primero que casi me meto en un avión que no era el mío (y no se han dado cuenta hasta que ya iba por la mitad de la pasarela, que me habían dado por bueno). No os alarméis: ese otro avión también iba a Valencia y salía antes. No tengo ni un pelo de tonto, jujuju.
  8. En mi vuelo definitivo de Madrid - Valencia ha pasado una azafata con una bandeja con dulces. La llevaba elevada y veía a algunos coger. He cogido y era una piruleta de un avión. La escena ha sido así:
    Azafata: Ya eres un poco mayor para coger los caramelos de niños.
    Yo: [Apenas veo que es una piruleta, además poco apetitosa] Ah, disculpe, no veía que eran piruletas para niños.
    Azafata: Pues sí, y no es para que tú las cojas. No eres un niño.
    Yo: [Me dispongo a dejarla] Disculpe, si además no me gusta...
    Azafata: [Más enfadada] No, ahora no la vas a dejar. Si querías una piruleta de niños ahora te la quedas.
    Yo: Pero que no la quiero.
    Azafata: ¿Que ahora no la quieres?
    Yo: Es igual, mira, me la quedo.

    A los minutos ha venido a pedirme disculpas pero alegando que ella hablaba de broma. Pues si ese es su tono de bromista, no quiero saber el de enfadada. Y todos los pasajeros de alrededor mirándome fijamente. ¡Ay! :-(
  9. Quiero descansar...

Popurrí fotográfico

No me he podido resistir a publicar algunas imágenes de los últimos días. Por su belleza (osea, yo), por su simbolismo o vaya usté a saber por qué. Aquí van:


La llama y yo. En la República de Mataderos.




Cataratas de Iguazú.



Prueba de estancia en Brasil. Esto y una factura del McDonalds.

Estrenando mis súper auriculares a prueba de sonido de avión, comprados en Paraguay. Lo sé, son muy aparatosos y dan un aspecto ridículo, pero nadie ha dicho que vaya a ir en el metro con ellos. Son para volar, cuando el pffffffffffff de los motores del avión son insoportables.


¡Última noche en América!

Va terminando

Sabemos que el viaje va llegando a su fin. Hoy es día tranquilo, después de uno como el de ayer en el que después del vuelo no pasamos por casa hasta la medianoche. Cuasisuicidas.
Hoy haremos tour por la República de Mataderos (juju), un barrio porteño. Es el día tranquilo. Muy tranquilo. Llevamos mucha actividad desde que cogiese un avión el 13 de Septiembre.
Gracias por estar atentos al blog.

Iguazú y las tres fronteras

En el día de ayer (estoy frente a un teclado español, no se repetirá lo del otro día) visitamos el Parque Natural de Iguazú. Agua. Agua y naturaleza. Explosión de agua y naturaleza. Primero me tocó pasarme por argentino, boludo (qué tópico, que me disculpen), porque la entrada a extranjero costaba 30 pesos más. Después cogimos (¡!) un trenecito hasta la estación interina "Cataratas", y a continuación otra hasta la de la Garganta del Diablo. Caminamos un rato sobre pasarelas de metal, siempre con agua bajo nuestros pies. Si ahí había cataratas, no se notaba. Pero al rato llegamos. Llegamos. Era casi el punto cero de la Madre Naturaleza. Cataratas, inmensas todas ellas, vaporosas, voraces, mágicas e hipnotizantes. Pájaros de nosequé especie entraban y salían de las espumosas caídas acuáticas, ante la atenta mirada de miles de flashes. Turistas, claro, y nosotros como los que más. Hay fotos fantásticas pero tendré que esperar a la vuelta a Buenos Aires para poner alguna.
La Garganta del Diablo es la más impresionante de todas las cataratas del parque, eso dicen. Pero aun cuando ya has visto la namber uan, todas las demás causan en ti una sensación sobrecogedora. Guau, musitas ante ellas. Caminamos como burros y sudamos como cerdos, pero ni rastro de los coatíes. ¿Dónde se metieron? Y de los tucanes ya no digo nada. Me tuve que conformar con las hormigas doradas, las mil mariposas por metro cuadrado, el mono que saltaba entre las ramas y el Gran Reptil (jijiji) de dos colas. Eso es nada, já.

Hoy, un poco más relajados, hemos cruzado a Brasil. Foz do Igua(cé centrada)u es un tanto aburrido, por lo que nos hemos conformado con fotografiarnos junto a la bandera brasileira y comer un Big Tasty en McDonalds. Aburridos, hemos cruzado de Brasil a Paraguay. Y lo creáis que no, lo hemos hecho sin ningún impedimento burocrático. Como quien va de Valencia a Requena, solo que en mucho menos tiempo. Ni han pedido pasaportes ni han hecho amagos de revisarnos las carteras. Por lo visto Paraguay tiene otros asuntos en mente.
Lo malo es que Ciudad del Este no es mucho más interesante. Me he comprado unos auriculares de esos enormes para escuchar música en el avión y a punto hemos estado de hacernos con un mp3 de dos gigas por treinta euros. La gracia era que reproducía video, pero cuando hemos visto uno de prueba como que no: tenía menos movimiento que un gif y si me dan dos folios puedo dar más animación a un dibujito. Deprimente.
De Paraguay hemos salido por nuestro propio pie, y no os alarméis que tampoco nos han pedido papeles. Como Pedro por su casa. No, si en el fondo me alegra ver lo mucho que confían en los inmigrantes. Lo que pasa es que entre cuatro personas, la única prueba que tenemos de que hemos estado en ese país es la factura de unos auriculares.
Mañana por la mañana tomamos un avión de vuelta a Buenos Aires, para volver a Valencia en un par de días más. También toca regresar a la rutina, o empezarla, porque en esto que estoy aquí han empezado el tercer curso de derecho. Mi prima me informa de que no tenemos clases los viernes. Primera vez en la vida. Nos vemos.

Un mensaje muy veloz que lo que en realidad pretendees decir que hemos llegado vivos a Iguazu

Pues eso. MaNYana vemos las cataratas. Hoy he estado en las tres fronteras de Argentina, Paraguay y Brasil.

Caminito y camino a Iguazú

Hoy hemos visitado Caminito, el hasta ahora mi rincón favorito de Buenos Aires por lo pintoresco de sus edificios. Mañana al mediodía volamos hasta Iguazú, el norte del país, donde estaremos hasta el 22. Ojalá nos quede tiempo para visitar algo de Brasil y Paraguay. Soy breve que estoy cansa'o. Os dejo una foto.

Historia de Uruguay

Visita Uruguay. Si una vez puedes viajar a América Latina, no dejes de visitar Uruguay. No es un país con gran proyección internacional, ni del que más hablen los empedernidos viajeros, pero es un lugar increíble.

Con un buque fuimos de Buenos Aires a Colonia, al otro lado del río de la Plata. Cogimos (¡!) un autobús hasta Montevideo, de un par de horas. Al llegar a la capital uruguaya diluviaba. Vimos lo que pudimos hasta la noche, calados de agua, y quedé impresionado por sus bonitos edificios y elegantes calles. Una ciudad tranquila, como me gusta, y donde sientes que no te falta nada. Comimos un chivito (típico de allí, y ligeramente distinto al que tomo en la cafetería Campus) y seguimos con el tour, con excelentes guías locales. A la noche caímos rendidos a la cama. Hasta el día siguiente.
Seguimos con la visita, comimos en casa de Mato (¡gracias!) y volvimos apresurados a Colonia. Fue el momento de disfrutar del pequeño municipio, cuyo nombre completo es Colonia del Sacramento. Otro lugar increíble. Mi rincón favorito fue el de un trozo de la orilla del río, que por la anchura más bien parece un mar. Las fotos no le hacen justicia.
Hoy hemos seguido por Buenos Aires y hemos rendido tributo a la tumba de Evita Perón. Seguiré informando.



Ranking de lo que más me ha impactado hasta hoy:

  1. En Uruguay, un cartel en los aseos que reza: "Lávese las manos. Prevenga el cólera". Una realidad que nos suena lejana en España.
  2. Los autobuses de Buenos Aires, sacados de "Cuéntame" (solo que sin limpiar).
  3. Había algo más, ¡pero ya lo he olvidado!

Adeu.

Diario de viaje: Mi abuela uruguaya

Mi asiento estaba al final del avión, en un lado de las filas centrales. Asiento 47H. Recé porque nadie se sentase a mi lado: se hace muy incómodo pasarse casi doce horas pegándose codazos con un desconocido. Al rato, cuando el avión ya estaba casi completo, una delicada anciana me dice que va a mi lado. Me pide amablemente que suba su bolsa de El Corte Inglés al cajón superior. Obedezco y me pregunta de donde soy. Yo español. Ella es uruguaya, de Montevideo.
Pasan las horas. Me entero que tiene ochenta y cinco años, "pero estoy perfecta". Prueba de ello es que se ha pateado unas cuantas ciudades de europa en las últimas semanas (y bien se sabe que ni Atenas ni Roma ni Florencia cuentan con los mejores transportes, por todo lo enterrado que tienen). Tiene una hija que vive en Paraguay con su marido, pediatra. Con ellos ha hecho el viaje. Pasan más horas y descubro que ha estado dos veces casada, a qué se dedican sus nietos, dónde viven, qué regalo les lleva. Hablamos de política, española y uruguaya. De Venezuela y Bolivia. No le gustan los argentinos ni el Mercosur. Se ha casado dos veces. Me cuenta qué les pasó y también me habla de su hijastra. Habla de sus otros viajes. Y de su genealogía, los Federe y los Alonso. Cuando hay que conseguir unos sangüiches, ella se hace pasar por mi abuela. Mi abuela uruguaya. Pasan más horas y se suceden otras tantas conversaciones. De mil asuntos. Hay tiempo para todo.
Pero cuando nos disponemos de aterrizar, después de más de medio día juntos (ninguno de los dos ha dormido, ni hemos seguido las películas. Apenas he leído o escuchado música) descubro que no me ha dicho su nombre. Ni yo el suyo.
- Margarita -sus apellidos ya los conocía desde horas atrás.
Margarita Federe Alonso lamenta que vaya a Paraguay durante dos semanas, porque querría que fuese a visitarla en Montevideo. Me da su teléfono por si necesito cualquier cosa. Y me desea el mejor viaje.

En eso estoy :) Pero mi compañera de viaje ya ha contribuido.

Pregunta indiscreta al señor Rajoy

Hoy no le preguntaría por su sueldo, ni por el precio de un café: lo que hoy preguntaría al señor Mariano Rajoy (líder del Partido Popular) es por qué exige una bajada inmediata del IRPF para los trabajadores al presidente Zapatero. Le preguntaría por qué le exige eso para decir luego que ZP lo hace como campaña electoral. Con cosas así entiendo que el presidente ni responda.

Crónicas Salemitas hasta en América

Me voy a América Latina en unas horas -mi lugar soñado- a vivir experiencias inolvidables, experiencias que quiero compartir con vosotros. Si tengo ocasión intentaré informaros de novedades en Crónicas Salemitas, ahora convertidas en diario de viajero :-) Estáis invitados a este viaje que va de Buenos Aires a Iguazú, pasando por Montevideo. No os despistéis.

Prohibido halagar

Acaban de despedir a una popular presentadora alemana por decir algo así que aunque Hitler era horrible, el régimen supo valorar la figura de la mujer. El canal para el que trabajaba le ha echado a la calle inmediatamente y es que hay cosas que no se pueden ni halagar.
No hace mucho leí algo parecido: un ¿modisto? que dijo que aunque los nazis hicieron atrocidades, la estética de sus uniformes era admirable. También le despidieron en el acto del sello para el que trabajaba.
¿Es que cuando algo es malo lo es todo lo que se relaciona, hasta la ropa? ¿Acaso es nazi uno que reconoce que sus uniformes eran bonitos? ¿O que la mujer adquirió peso gracias a la dictadura?
Al margen de lo de la mujer, asunto del que no me atrevo a hablar (además no es la primera vez que leo una noticia sobre esta presentadora, y la primera vez me pareció bastante indeseable) el tema del modisto sí me parece vergonzoso. ¿Hasta dónde podemos llegar? ¡Por Dios! Uno no es nazi por decir eso. Ni simpatizante. Ni nada. Simplemente es coherente y sabe separar unas cosas de otras.
Estoy indignado. Porque el tirano actual no es Hitler. Es Israel, que parece que tomó muy buena nota de su experiencia en el Holocausto. Y contra él nadie levanta la voz.

P.D.: Confío en que los lectores de este blog tengan más criterio que los jefes de la periodista y el modisto. A ver si ahora la conclusión es que soy pro-nazi o anti-semita. Y entonces sí me caigo de la silla.

Editado: Más que de alago, es de colleja limpia olvidar la hache. ¡Gracias a los dos que me lo han dicho, tan discretamente ellos!

Sobre pandas y zoos

A mediodía he luchado contra la noticia: Bing Xing y Hua Zui Ba llegan a Madrid y como si de los Rolling se tratase, todos los medios han ido a recibirles al aeropuerto. La noticia sale en el manipulado telediario de laSexta: cambio de canal. Un par de noticias del telediario de Antena3 y de nuevo aparecen los pandas: cambio de canal. Me voy a Cuatro (otro gallo que tal canta) y en medio del colegueo de los presentadores también surge el asunto de los ositos chinos. A punto de abandonar, me paso a TeleCinco y a los minutos, más de lo mismo. Resignado dejo el informativo del doble de Javier Marías (Eme me matará por esto) y acepto que vamos a tener que aguantar los quehaceres de estos simpáticos mamíferos igual que de Leonor. Aunque me hace gracia cómo dijeron hace meses que los reyes habían conseguido que nos regalasen esta pareja con su gran diplomacia. ¡Si nos cuestan un riñón cada uno, y por un máximo de diez años! Además que si logramos que críen, el osezco se iría al país del sol naciente con sus padres.
Y yo, que soy muy rebusca'o, me he empezado a reir en la cocina imaginando que los del zoo de Madrid se quedaban a la criatura para luego decir a los chinos que "no saben de dónde ha salido". ¡Si es que esas cosas sólo se nos ocurren a los españoles!
Lo que sí va a ocurrir en nada es el nuevo zoo de Valencia. En realidad tiene un nombre más sofisticado, como BioPark o algo parecido, pero no nos engañemos: un zoo y punto. Quien haya visitado nuestro zoo actual posiblemente haya sentido auténtico terror. No es para menos: a continuación os dejo lo que escribí hace año y medio, cuando se me ocurrió ir con una amiga. Mecachis la ocurrencia.

5 de Mayo de 2006 - Ocurrió en Zoológico
Amo a los animales. Que sí, sí, me encantan. Será porque a fin de cuentas, yo soy un poco bicho, muy mono o tengo memoria pez, pero el caso es que me moría por visitar el zoológico. Llevaba tiempo diciendolo: "¿Quién me acompaña al zoo?", "¿A alguien le apetece ir al zoológico conmigo?" y frases similares, pero nunca funcionaban. Incluso con los argentinos lo intenté, creyendo que picarían por el síndrome del turista, pero ni ellos. Nadie quería ir al zoo. Y yo no me podía morir sin ir al menos una vez más. Una tarde de la Feria del Libro, M accedió a acompañarme. A mí me sonó raro. "¿Estás segura?". "Que sí". "Si no quieres no es necesario, de verdad...". 6€ daban para pensárselo, incluso para mí. A fin de cuentas, no es ningún secreto que el zoo de Valencia tiene menos animales que la caja de cartón de un indigente. Pero M parecía muy segura de sí misma, y acabamos por entrar. Nadie por la izquierda, nadie por la derecha... el zoo parecía abierto exclusivamente para nosotros, como si llevase años esperando nuestra visita para cerrar sus puertas de una vez por todas. Con nosotros sólo habían dos ancianitas observando con envidia el hipopótamo, dos turistas con acento inglés y el cumpleaños de una repelente chiquilla de siete años. Casi prefería estar con los monos que con semejantes visitantes. Primero vimos los chimpancés, esos primos cercanos que tanto se nos parecen... o a los que tanto nos parecemos nosotros. Sus gestos, tan humanos; su culo, muy a lo Jota Ló. Y ese pequeño mono, al que sólo podía describir como "niño"... ¿A quién le molesta lo del "Plan Simio"? Que me explique porqué. Todas las críticas que he escuchado parecen copia-y-pega de la COPE. Un poco de criterio, por favor. Después de los monos, vimos el rinoceronte. Según M, parecía de Parque Jurásico. A mí esos cuernos me sonaban más a plástico. O a lima de uñas, que con una alcaldesa como Rita, no sabemos que le estarán haciendo a los animalillos del zoo. Por otro lado, esas jirafas que pasaban el tiempo lamiendo el hierro, a pesar de la dentera que a mí me producía. Y por último, el rey de la selva. Sí, es él. El león. Resultó frustrante. Ya se lo dije a Guille ("no rugía: lloraba") y lo reitero. Menuda pena de animal. Esa sarna que se extendía por su piel como los mosquitos en verano, ese pelo mustio, mal cortado, que parecía el "antes" en un anuncio de Pantén. Menudo fiasco. Menuda pena. Con reyes así, no es de extrañar que el republicanismo se extienda por la sabana. Ese era Leoncio. Y su esposa, Fa, la pobre Fa. Más vital que su marido, intentaba a toda costa reclamar su atención. "Leoncio, tenemos que hacer algo para salvar nuestra relación". Pero no, ese viejo felino le ignoraba a cada movimiento. ¿Cuando llegará el divorcio exprés a los animales? Con las miraditas que la leona le echaba al tigre de la jaula contigua, no sería de extrañar que fuese la primera en pedirlo. Vaya con los animales. ¿Qué estamos haciendo con ellos? Los sacamos de sus tierras. Los traemos a las nuestras. Les metemos en minúsculos habitáculos, y todavía nos quejamos de que no muevan la cola cuando golpeamos el cristal. Y encima los directores del zoo se atreven a decir que "preservamos las especies". Qué demagogia. ¿Quién me mandaría a mí ir al zoo?

La entrada 101

Desde que el 21 de Mayo abriese este blog, sois varios los que me habéis comentado que seguís lo que escribo. Alguno sólo habéis entrado una vez, otros muchas, y unos cuantos iban a entrar sólo una vez pero acabaron volviendo muchas.
Un blog es basicamente un lugar para desahogarse. Supongo que alguien que no entienda que me gusta escribir y opinar pensará con preocupación que paso muchas horas aburrido, pero nada más lejos de la realidad. Precisamente Crónicas Salemitas es una de tantas cosas por la que nunca encuentro un momento para aburrirme.
Nunca he tratado de convencer a nadie y mal lo pasaría yo si todo el mundo pensase igual. Gracias a todos los que me habeis puesto los puntos sobre las íes y a todos los que lo han intentado. Y a los demás, ojalá se animen y empiecen a participar con comentarios en el futuro. Gracias por aguantarme.

Relato: El niño del surf

- Que me aburre el surf.
Mauro había repetido las palabras para terror de sus padres. Ellos creían no haberle escuchado bien, querían no haberle escuchado bien, pero la firmeza de su hijo les hizo temblar y echarse las manos a la cabeza.
- Me he hartado. No quiero volver a practicar surf jamás.
El señor Prieto, que se encontraba al borde de una crisis nerviosa, tuvo un extraño recuerdo. Fue como si se desvaneciese del tiempo actual y apareciese en la casa de su abuela, con el mismo aspecto de cuando tenía ocho años. Su abuela Araceli estaba donde la recordaba, preparando la masa del pan en la mesa de madera. Le miraba con ternura y le decía: “Si sigues jugando a fútbol te acabarás convirtiendo en un profesional”. Sin embargo, la cruda realidad le arrancó de tan bello recuerdo para devolverle a la sala de estar, con su mujer e hijo.
- Estás nervioso, Mauro… -dijo temeroso-. No te puede aburrir el surf. Es tu pasión.
Mauro negó con la cabeza. La señora Company, la madre, empezó a toser. El día que se murió el abuelo hizo lo mismo: se pasó la tarde tosiendo, y la noche tosió más, y no dejó de toser hasta que el psicólogo consiguió hacerse oír entre tanto rugido gutural. Esta vez la tos era más suave, menos agresiva, pero parecía que fuese a estallar de un momento a otro. El señor Prieto, preocupado como estaba por su esposa, le agarró la mano con la que no se acariciaba la garganta. Aquel problema lo iban a compartir los dos.
- Y… ¿a qué viene tan repentino cambio? –le pregunto a su hijo con una mezcla de terror y enfado.
Mauro, que no podía imaginar lo complicado de su decisión, respondió con sinceridad:
- Es que me he dado cuenta de que hay más cosas en esta vida. Y tengo doce años. Creo que puedo hacer otras cosas. No sé… me apetece jugar a baloncesto.
- ¿A baloncesto? –preguntó la señora Company en medio de una tos compulsiva-. ¿Ahora el niño quiere jugar a baloncesto?
El chico miró a su madre y se encogió de hombros. Lo mismo le daba el baloncesto que el rugby que el fútbol. En realidad no sabía que quería hacer, ¡tenía doce años! Lo único que tenía claro es que jamás volvería a surfear. Ni por todo el oro del mundo. Aquel deporte había conseguido aburrirle.
Viendo el disgusto de sus padres, Mauro pensó que era mejor marcharse a su habitación. Los dejó en la sala de estar, en completo silencio de no ser por la persistente tos de su madre, y cerró suavemente la puerta de su habitación. Las vistas de su cuarto daban a un restaurante de comida rápida y tuvo que cerrar la ventana porque a esa hora era cuando empezaba a oler a frito. En cambio el dormitorio de sus padres tenía un mirador envidiable, con vistas a la playa de la Roca del Elefante, una de las más bellas de Australia. Se tumbó en la cama y cerró los ojos pensando en cómo había llegado hasta allí, él, que era un sencillo chico manchego.

El matrimonio Prieto Company se miraba con gran preocupación. No había palabras, solo convulsiones en la garganta. Por la terraza se filtraba una suave brisa otoñal muy distinta a la que habían conocido en España. Pero lo cierto es que no sólo el viento había cambiado para ellos: desde que Mauro había conocido el surf en un campamento, todo habían sido cambios. Antes de que pudiesen darse cuenta, alquilaban un apartamento en Algarbe y sin darse tiempo para asimilarlo, el crío era campeón de Europa. El señor Prieto dejó su trabajo de funcionario y su mujer se despidió de sus amigas para irse todos juntos a Australia, el paraíso de las olas. Ahí, en una preciosa casa que daba al mar, Mauro entrenaba para ser el nuevo líder del mundo mientras que su padre le representaba y su madre malgastaba las ganancias. Todo a lo que habían renunciado por la incipiente afición del niño se venía abajo por un simple capricho infantil.
- No se lo vamos a consentir–dijo visiblemente disgustado-. No hemos venido hasta este lugar para renunciar a todo.
- Desagradecido. Cómo podrá ser tan desagradecido.

Pasadas las horas, Mauro salió de su habitación. Para él no había motivo para esconderse y no creía que sus padres tuviesen derecho a enfadarse. Fue al garaje a coger la bicicleta, cuando su madre le sorprendió en el pasillo.
- Cariño… -le susurró con voz melosa-. ¿Es que no vas a surfear esta tarde, con el tiempo tan maravilloso que hace?
Mauro negó con la cabeza. Abrió la puerta que conducía al garaje cuando su padre la cerró de golpe, mirándole con una sonrisa extraña.
- Hijo. Está bien que te aburra el surf. Tu madre y yo te apoyamos en todo, como cuando vinimos aquí a vivir por ti. Pero… estaría bien que surfeases al menos una última vez. Por nosotros. Por tus triunfos.
El chico miró a sus padres con asombro. Estaban sorprendentemente felices, nada que ver con su reacción de horas atrás. Mauro no pensó que hubiese motivo para sospechar: a fin de cuentas, unos padres siempre quieren lo mejor para su hijo.
- Supongo que no pasará nada por surfear un rato. Unos minutos. Y después de eso me iré al paseo a pedalear.
- Eso es estupendo, cariño –le dijo su madre-. ¿Por qué no coges la tabla y vas a la playa? Tu padre y yo te seguiremos. No queremos perdernos tu última vez.
Minutos después estaba preparado y con la tabla lista para adentrarse en el mar. Se disponía a meterse en el agua cuando vio a sus padres llegar. Él llevaba una cámara de fotos y ella corría para darle algo. Cuando la tuvo al lado, vio lo que era: un zumo de naranja.
- No me sientan bien antes del surf, mamá.
- Pero te lo he hecho ahora. Tómatelo, mi amor.
- No me apetece.
- Cariño: lo acabo de exprimir. Sabes que a mí se me hacen indigestos los zumos, pero quiero que te lo tomes tú.
Mauro aceptó y se bebió el zumo de dos tragos. Tenía un sabor extraño, distinto, pero no le dio importancia. Despidió a su madre y se dejó devorar por las olas. Poco después surfeaba a cincuenta metros de la orilla y sin darse cuenta siquiera, perdió el conocimiento, se estrelló la cabeza contra la tabla y el golpe le mató. En la terraza del lujoso chalet el matrimonio Prieto Company brindaba con champán. No tendrían de qué preocuparse porque su hijo tenía un seguro de vida de cientos de miles de euros. ¿Quién podría sospechar la verdad?

El eslabón perdido del "ché"

Estaba esta tarde sin mucho ánimo de estudiar cuando he decidido ir a recargar el cartucho de color de mi impresora. No es que quiera imprimir arcoiris y demases, no, es que quiero saber si así se arregla de una vez el error continuo del trasto escáner-impresora y puedo trabajar en paz. En el último año las he pasado canutas para escanear. Es my caprichosa la máquina: hay días que funciona y días que no. Y si no funciona a la primera, olvídate de volver a probarlo en al menos cincuenta horas.
En mi barrio hay un local que rellena cartuchos. Ya fui una vez y recordaba que el dueño era latinoamericano, de argentina quizá. Al entrar hoy seguía ahí, con su mujer entrando y saliendo de la trastienda. Les doy mi cartucho y el hombre cincuentón me dice con su acento latino que tardará unos minutos. Le digo que voy y vuelvo a la librería, que está al lado.
Una vez con mi guía de Buenos Aires en la mano, me siento de nuevo en la tienda de la tinta. Como quedaba un ratito y tenía interés porque alguien que ha vivido allí me diese consejos, o quizá por romper el hielo, le digo al señor:
- ¿Ustedes de donde son?
Pensaba que me respondería algo como "De Argentina, vinimos hace seis años" o "Somos del sur de Chile". Pero en vez de eso, el tipo me mira con cara de odio y me responde sin perder su acento:
- Somos de España. ¿De dónde vamos a ser?
Me quedo a cuadros. Es evidente que está enfadado. Pienso rápido. ¿Será que quiere hacerme creer que ha nacido aquí? No pensará que soy tan idiota.
- Ah... es que pensaba que eran de América Latina.
- ¿Y qué te hace pensar eso? -pregunta malhumorado-. Soy valenciano. ¿Acaso es que tengo acento de fuera?
Por Dios, ¡SÍ! Pero por la tensión del momento, creo que es mejor no llevarle la contraria. Si él quiere hacer como que es español, pues no le pienso bajar del burro.
- ¿De dónde eres tú? -me pregunta cabreado.
- De Valencia.
- ¿Por qué?
No quepo en mi asombro.
- Pues porque nací aquí.
- ¿Por qué?
¿Pero qué pretende?
- Pues porque mis padres me tuvieron aquí, no hay otra. Lo siento si le ha molestado mi pregunta.
- Uno no es de donde nace, sino de donde es su sangre. Su unos alemanes tienen un hijo en Marruecos -me cuenta a modo de discurso ensayado- el hijo es alemán, no marroquí.
- Ajá... -asiento sin mucho entusiasmo-. Disculpe si le ha molestado mi pregunta... yo tenía entendido que eran extranjeros.
- La gente habla mucho.
Quiero irme de ahí. El tío está enfadado, Dios sabrá porqué. Pasan los minutos y estamos cada uno absorto en nuestros asuntos. En un momento de locura me pregunto si ese tipo será el eslabón perdido entre el ché valenciano y el ché argentino, oculto en una tienda de tintas para que nunca se sepa la verdad. Por eso niega su nacionalidad. Pasa el rato, viene otro cliente, se va. La mujer sale con mi cartucho. Su acento definitivamente no es latino, podría ser perfectamente española. Y como si estuviese leyendo mi mente, él dice como disculpándose:
- Nací en Uruguay.
Su esposa, que con toda seguridad ha escuchado la conversación de antes, se muestra mucho más amable que el marido:
- Es que nunca ha perdido el acento, y es verdad que el argentino y el uruguayo son muy parecidos.
- Pero tengo la nacionalidad española -agrega el señor, como si yo fuese un policía que fuese a pedirle los papeles en cualquier momento-. Soy español.
- Estaba claro -digo un poco molesto por todo el teatro montado. Su mujer me mira con amabilidad-. Pues le hubiese preguntado por Uruguay, porque voy a ir la semana que viene.
- ¿Ah, sí? -pregunta ella interesada. Él no tiene el menor interés en mí. Es español, es valenciano. Que dejen de joderle ya.
Su esposa es de Madrid pero lleva cuatro años viviendo en Valencia. Me dice que si me gusta Valencia me gustará Montevideo. Que la llegada a Buenos Aires desde Uruguay en Buque es preciosa. Que Buenos Aires tiene un olor extraño, como a gas de cocina abierto, "pero mi sobrina vino a Valencia hace unas semanas y me dijo que holía a alcantarilla. Yo ya estoy acostumbrada". Me marcho y me desea mucha suerte para el viaje. El valenciano no me dice nada. Supongo que tendrá sus propios asuntos en la cabeza.

PSNC es UPD

Tendréis que acostumbraros a ver las siglas UPD porque corresponden al nuevo partido del que he hablado en anteriores días. Responden a Unidad, Progreso y Democracia. Toda una declaración de intenciones.

La sospechosa

La señora McCann pasa a ser sospechosa en el caso Madeleine. De un modo u otro, este caso no podía quedar en el olvido y que nadie se extrañe si hacen película de todo esto. Hoy declara su marido y no hay motivo para pensar que él también será sospechoso. Sospechoso no significa ser el culpable, solo que en una desaparición así o son asesinos o es que no saben nada. La policía empieza a descartar eso de que no saben nada, así que dos mas dos.
Le doy vueltas a qué pudo suceder esa noche. Si los McCann fuesen culpables, querría pensar que fue por un accidente: golpearon a la niña sin querer y cayó muerta al suelo, o le dieron demasiados medicamentos para su cuerpo. No lo sé. Pero cualquier cosa antes de que fue un asesinato a sangre fría. ¿Y todo el circo mediático posterior, si sabían que estaba muerta? Miedo. Miedo a que sospechasen. Somos capaz de todo por miedo.
También puede ser que la policía esté equivocada, y no sería la primera vez. Pero el daño que hacen a los McCann nunca será reparado a menos que se pille al verdadero culpable. Si no, siempre pesará sobre ellos la sombra de la duda.

La Colina de Watership

Mi colegio, el segundo al que fui, tenía muchos defectos. Uno de ellos era el poco incentivo a la lectura que hacían. Mientras que recuerdo usar con relativa frecuencia la biblioteca de Escolapios, en Cumbres jamás pude usarla. Era una habitación cerrada con llave, con libros viejos apilados, y a la que nunca se entraba a menos que hubiese que catalogarla. Porque para eso sí la usamos: para archivar los libros. Pero no conozco a nadie que leyese uno solo de esos.
El primer y último culpable era mi profesor de Literatura, la persona más inepta que he conocido en la vida. Y hablo en serio: jamás he visto profesor más inculto y orgulloso de su estupidez. Teniendo en cuenta que este sujeto enseñaba Lengua y Valenciano de 2º de Bachillerato, el asunto es para echarse a temblar. Hoy sé que el próximo curso, por fin, el director le ha puesto en la E.S.O.. Y sigo pensando que se le queda grande... Dios, no quiero sonar rencoroso, pero de verdad me dolió muchísimo que la que podría haber sido mi asignatura favorita pasó sin pena ni gloria durante los seis años que estuve en Cumbres. Lo divertido de este profesor es que pensaba que yo sería escritor. Y me trataba como tal. Me pasé un año sacando auténticos dieces en comentarios de texto de literatura sobre temas que ni me había mirado. Mis amigos leían mis exámenes boquiabiertos comprobando que no había metido absolutamente nada de materia en todo el comentario. Pura palabrería. Pero a él le servía, lo cuál dice bastante poco a su favor. Luego tuve época de sacar ceros con los mismos comentarios, quizá porque se dio cuenta (bastante tarde) de mi tomadura de pelo. De 10 a 0 sin cambiar un ápice. Pero así era él. Y le decía a otros profesores que escribía relatos muy buenos. Un día me lo comentó el de Economía, y otro la de Matemáticas. Dos de Matemáticas de hecho. Lo cierto es que nunca nadie de mi colegio leyó ningún relato mío, ni jamás les hablé de ellos. Pero qué cosas, en mi afición acertaron.

Este mediocre profesor guardaba la llave de la biblioteca. Cuando necesitaba una excusa para no dar clase, nos llevaba a cinco escogidos a sorteo para archivar libros. Debo agregar que me encanta manejar con libros. En una de esas visitas a la biblioteca me encontré con una de las pocas novelas que tenía la habitacion: La Colina de Watership. Pertenecía a una edición del paleozoico y estaba cubierta de polvo. Lamente su triste final, oculto en una oscura cueva formada por un atlas del mundo y un ejemplar enciclopédico de la A a la C. Al cuerno con los libros de colección, pero un relato merece ser leído. Y sin embargo ahí estaba, muerto en la biblioteca fantasma del Cumbres.


Volví en alguna otra ocasión (la biblioteca fue movida de sitio, pero siempre estuvo cerrada bajo llave). El libro estaba aquí o allá, pero siempre olvidado. No leí la sinopsis. Nunca las leo. Pero algo me atraía. Una vez en la universidad, le pedí a los Reyes Magos que me consiguiesen esa novela que tanto me había impresionado, nunca supe el porqué. El 6 de Enero nos encontramos en el cuarto de estar. Luego me enteré de que no había sido nada fácil de encontrar, y no sé si prueba de ello o no, pero tenía restos de sangre en el lomo de las páginas.
Cuando me sumergí en esta historia, me topé con un par de conejos. Sí, los personajes protagonistas son conejos. Hablan, claro, y tienen sentimientos. Pero aquí acaba todo parecido con una película de Disney. Los conejos de Richard Adams viven la crueldad, la muerte, la desesperación, el exilio, lo viven todo y todo es emocionante para mí el lector. Me tuvo en vilo del principio al final y todavía hoy, que hace muchos tiempo que lo leí (no recuerdo si hace ocho meses o hace un año y ocho meses, para que veáis la mala memoria que tengo) lo recuerdo con emoción. Sin duda, una de las novelas que más me ha dejado pensativo en los días posteriores.
Luego intenté conseguir otras copias para algunos amigos míos a los que se lo recomendé, pero no hubo éxito con la búsqueda. Al parecer, está descatalogado. Pero eso no es problema y para eso están las librerías del libro viejo, ¿o no? Anteayer mismo me compré un libro que buscaba por cinco euros.
Mientras tanto mi ejemplar lo tiene una amiga. Espero que no sea verdad eso de que libro que dejas, libro que pierdes...

El morbo del rumano "a lo bonzo"

Me parece sumamente desagradable que saquen por la televisión las imágenes del rumano que se ha prendido fuego en Castellón. La noticia es suficientemente impactante como para ahorrarnos la escena en vivo: no es informativo, es puro morbo. Es enfermizo tener interés por esas imágenes. De verdad: un cero a todos los noticiarios que lo han sacado.
Y la pregunta reposa en mi cabeza: ¿Por qué todo el mundo sabe lo que es quemarse "a lo bonzo"? Jo. Soy consciente de mi incultura. Os juro que hasta hoy no lo había oído, o no lo recuerdo. Pero todos usan la misma expresión. ¡Qué listos son todos los periodistas!

P.D.: Tengo otra visión de los inmigrantes desde que leí Las Uvas de la Ira. Dios, cómo te puede cambiar un libro.

Nueva sección: Viñeta

No es algo nuevo que dibujar es una de mis pasiones y desde hacía tiempo que quería introducir viñetas sobre el mundo, mundo en general, dentro de mi blog. Me estreno con esta. No pretendo que os divierta (nunca he sido un chico muy chisposo). Simplemente son recursos para cuando quiera actualizar el blog pero tenga más ganas de dibujar que de escribir. No hay que darle tantas vueltas a todo :P
Me ahorro explicaciones de la viñeta porque creo que deben explicarse por sí mismas, y si no tienen algún fallo. Aunque me temo por los no españoles que se os escapará de vuestra comprensión...

Bipartidismo y PSNC

España es un país (¿todavía es un país?) de dos partidos, el Socialista y el Popular. El mundo parece dividido entre rojos de mierda y fascistas y si defiendes al Soe eres un rojo de mierda y si defiendes al Pepé pues eres eso, un fascita. Benditas etiquetas. A estas alturas tengo una crisis de identidad.
Lo que pasa es que por primera vez en mucho tiempo (y desde luego en lo que a mi uso de razón alcanza) un tercer partido, del que todavía no se sabe ni el nombre, asusta a los dos grandes. Sus dos abanderados son el filósofo Savater (a quien ya dediqué Amador para presidente) y la socialista Díez, hoy una ex-apestada del Soe. Y lo poco que han dicho suena interesante, pues sí, porque hablan a la vez de políticas sociales y de unión de un país que no se baja los pantalones ante los nacionalismos. Un poco de lo que dicen unos y lo que dicen los otros, pero mezclado en un cóctel que por lo menos, en el tráiler, parece apetitoso.
Al Soe no le hace gracia que salga un partido mediático (porque ojo: otra cosa no, pero bombo está teniendo) con tintes socialistas y al Pepé tampoco le cae en gracia que salga competidor en eso de no ceder ante los terroristas. Unos y otros ya están desacreditando al nuevo partido sin nombre y no es para menos. Este partido, desde ya el PSNC (Partido Sin Nombre Conocido) puede rascar unos cuantos votos, y no olvidemos que Ciutadans, un partido que nació poco antes de las elecciones, tuvo un éxito considerable en Cataluña. Quizá penséis que los votos que pueda llevarse esta nueva plataforma no sean suficientes para preocupar a psocialistas* y populares, pero amigos: os recuerdo que la diferencia en las municipales fue solo de 100.000 votitos. Estas elecciones que vienen van a ser muy divertidas, ya lo veréis. Cualquier nueva voz, sea del palo que sea, debe ser bienvenida.

* Disculpadme que emplee esta palabra, pero creo que ningún partido puede exclusivar algo tan grande como el ser "socialista", por más Partido Socialista que sea. Así que todos podemos ser socialistas, pero a mi juicio sólo el psocialista el que lo vota o el miembro del partido.

Conversación telefónica de dos etarras

Todo cuanto se oye en el interior del apestoso zulo es el ring-ring de un teléfono móvil. Anartz responde al aparato.
- ¿Diga?
- ¿Dónde será el próximo Mundial de Fútbol?
- Euskadi 2016.
Arnatz responde correctamente al santo y seña. Los dos pueden hablar sin miedo.
- ¡Gora ETA!
- ¡Gora ETA! –repite el otro, que sigue hablando con un tono más pausado-. Oye, Arnatz, que hay malas noticias…
- No me fastidies, Otsoa. Si estoy oyendo la radio y no hablan de nada más que de tonterías…
- Pues lo dirán en breve: han pilla’o a Irureta el “Bombas”, a Oihan, Alaitz y al “Petit-Suisse”. En Francia.
- ¡Ahí va la hostia! -responde Anartz conmocionado-. Pues qué putada, ¿no? Si el Petit-Suisse lleva dos días con nosotros, qué mala pata. Y la Alaitz, que se iba a casar en Noviembre. Vaya…
- Pues sí, camarada, estamos jodidos. Ahora no sé si nos pueden pillar en cualquier momento. Le estoy pidiendo al Jefe que envíe otro Quieto-Para’o al Gara y así dejan de cazarnos, pero dice que no. Si es que está muy inquieto últimamente.
- ¿Y eso? Hace semanas que no veo al Jefe. Estoy en el zulo de guardia desde hace quince días, a base de agua y conservas. Me habré leído cincuenta mil veces el último ¡Hola!. Hasta los huevos estoy, de la Pantoja y Derek, de los dos.
- Nada, ánimo, que seguro que te llaman pronto para que te sustituyan. De paso quería decirte otra cosa: le estamos preparando una fiesta sorpresa a Perutxo, que cumple treinta y estaremos toda la pandilla.
- Anda, pues quiero participar en el regalo.
- A eso iba: las chicas quieren regalarle un carrito para el crío que va a tener, pero mejor eso para cuando nazca, ¿no crees? Yo había pensado en regalarle un casco de los buenos para la moto. Últimamente le da por ir escopeta’o a las reuniones y a su mujer no le hace mucha gracia.
- Pues eso no sería mala idea.
- Y otra cosa más, Arnatz: que la madre del Gorka se ha roto la cadera. Habíamos pensado en irle a verle mañana al hospital, pero si estás de guardia…
- Hostia, qué mala suerte. Esa mujer me adora. Siempre que voy a casa de Gorka me prepara pastel de manzana. No puedo ir pero anda, dale un beso de mi parte. Pobre señora. Si le lleváis unas flores firmad por mí, por favor.
- Eso está hecho. Oye, te tengo que dejar. Estamos a medias de organizar un petardazo el domingo y todavía nos queda por echar a suertes en qué estadio la ponemos.
- Anda, pues que os vaya bien. Un abrazote, camarada.
- Chao, camarada.
- ¡Gora ETA!
- ¡Gora ETA!