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2008, el año cualquiera

Acabo de leer mi repaso de 2007 en este mismo blog, cuando dije que no era un año más. Qué remedio: 2008 tendrá que ser el año cualquiera, o un año cualquiera.

Cosas buenas, cosas malas. Más cosas buenas que malas, por lo que salgo ganando con las vueltas, pero aun así me quedo con la sensación de que han quedado muchos asuntos en el tintero. Será mi espíritu pesimista, que me persigue últimamente igual que la mosca tsé-tsé.
En cualquier caso, 2008 me ha servido para conocer gente nueva. Nunca viene mal agregar números en la agenda, lo que se dice cuando todavía no tienes Tuenti ni Facebook. Agrego a mi vida nuevas personitas a las que mortificar con mi amistad y creo, si no me equivoco, que no ha habido bajas respecto a las de siempre. Ni con Erasmus de por medio: la distancia no siempre hace el olvido. Otro punto a favor.
Fue el año en que me cambié de universidad y ya dije que no esperaba maravillas, sólamente un poco de estabilidad. Algo se ha conseguido, porque a fecha de hoy todavía no me arrepiento. En el caso contrario, de haberme quedado allí... ese no sería yo. Ese sería mi alter ego cobarde. Me alegro de haber dado el paso, al margen de todo. Otro punto a favor.
He viajado. Nueva York, grandiosa y acogedora Nueva York. Incluso ahora, al escribir su nombre, me suena demasiado grande. Nueva York. De Túnez no quiero ni hablar: pasarme el día de mi cumpleaños siguiendo la independencia del Kosovo en la CNN desde una habitación de hotel suena a planazo. Oler Madrid, que fue lo único para lo que tuve tiempo en la capital de España, también es algo digno de recordar. Merece retorno. 2009 lo verá.
Proyectos. Bullir ideas. Apostar. Arriesgar. Mi nueva web sigue en desarrollo (ejem, ejem, señor programador) y espero contar con la versión beta próximamente. ¿Que es un fracaso? Pues tiene todas las papeletas de que lo sea. Pero en esta vida hay que probarlo todo, y el verdadero fracaso está en no intentar nada.
Crear. Escribir. En 2008 terminé HdOP, que me encanta, y también imaginé, planifiqué, escribí y finalicé S.F.I., cuyo rojo corrector se detiene a mitad manuscrito. No fue por capricho: la inspiración me reclamaba para otra historia, JWG#1, que ya ha pasado esa frontera que te garantiza que llegarás al final. Y si termino JWG#1 no sé qué haré, porque es una de esas dos sagas en las que llevo muchos años trabajando y que sin embargo nunca llegaba a escribir de verdad. Esta vez sí, estoy seguro. Y la lista de Tareas de GMail tacha poco a poco, pero sin pausa, los capítulos que me faltan para el decimotercero y final. También empecé y abandoné otras historias, como LGdP, que esperan pacientemente su momento. Todo llega.
2008, un año más. O no tanto. No. No tanto.

Feliz navidad

¿Quién es peor? ¿El tonto del que se ríen todos, o todos los que se ríen del tonto?


Algunas Navidades se celebran en la cocina, cuando los seres queridos recogen los platos y dejan a la invitada insoportable en el comedor. Luego ella se pregunta porqué se ha quedado sola en la larga mesa, y entonces escucha algo que se parece a un brindis en la otra punta de la casa. Han brindado con vasos sucios, pero han brindado felices. La invitada insoportable, pese a estar en el centro del comedor, no forma parte de la auténtica fiesta.

La Navidad es tiempo de reflexiones. ¿Cómo no vas a reflexionar, si te sumergen en un microcosmos de banquete donde cada uno te sorprende más que el anterior?

La mejor campaña de publicidad viral de este año la he visto en el barrio de Exposición. Decenas de ventanas de vecinos con un manto rojo, y en el manto rojo un bebé. Todas idénticas, todas visibles. Una te pasa desapercibida, pero cuando ves diez, veinte y hasta cincuenta, te preguntas quién es ese Niño Jesús y qué te intentarán vender con esto. Es lo que ocurre en Navidad, después de todo. Vender y vender.

Mi canción


No sé si es mi canción favorita, pero desde luego ocupa uno de los primeros puestos. Me trae recuerdos de muchos sitios, sobre todo del patio del colegio (donde la canté demasiadas veces, y la cantaba toda, sobre todo el suajili; especialmente el suajili). El video es increíble: es un inicio de película ESPECTACULAR. El otro día la cantaba con mi hermana en ese SingStar de Disney y me salió que era un Artista. No es para menos: es mi canción.

Una despedida anunciada

Cierro el blog, pese a que me ha traído muchas alegrías. Gracias por estos casi dos años de seguimiento, como si han sido menos. Todo tiene un ciclo y el reloj de Crónicas Salemitas se para justo aquí.


...

Déu.

Por supuesto que no iba en serio. Esperaba algún suicidio por el cierre del blog, o algo por lo que sentirme querido. Menudo chafón. Ahí os quedáis.

Por favor

Hoy publican que el PSE podría gobernar en Euskadi si pactase con el PP, gracias a su ascenso de votos. El PNV, por primera vez en la historia de la democracia (con todo lo democrático que pueda ser el miedo), quedaría fuera de la casa de gobierno.

Y los españoles daríamos gracias al cielo si PSE y PP gobernasen juntos, el PSE con apoyo del PP, porque es lo que necesitan los vascos... hay asuntos que trascienden las diferencias ideológicas. Y gobernar en Euskadi debería ser uno de ellos, practicamente un asunto de Estado. Ojalá gane Patxi López, por el bien de todos.

Gitanos no, gracias

A veces olvido que vivimos en un mundo políticamente correcto, donde mentir merece la pena si quedamos bien con el resto. Somos capaces de engañarnos a nosotros mismos con tal de negar la evidencia. Al cuerno las cifras del Estado, y las mismas manifestaciones de los perjudicados. Somos burros que sólo miran hacia donde van a poner el pie, y no tienen más horizontes.

-Podríamos ir a la feria. Lo malo es que está lleno de gitanos.
Esta frase la pronuncia un chico que no es racista, que no ve superioridades en el mapa de los genes y que podría hacer amistad igual con un negro que con un oriental japonés. Esta frase la pronuncio yo.
Existen tres tipos de reacciones ante una frase como la mía:
  1. "Qué tío más grande. Los gitanos dan asco. Son escoria": la de un racista.
  2. "Qué tío más racista. Los gitanos son Dios. No le harían daño ni a una mosca": la de un Iluminado.
  3. "Qué tío más bocazas. Acaba de decir lo que pensamos todos": un cabal.
Ocurre en Valencia desde que soy un crío: las ferias de navidad son un imán de gitanos, que no dudan en atracar a chavalines y amargar la atracción a los mayores. "¡Oh, pero si hay gitanos buenos!", pues por supuesto que los hay. Pero que en la feria son más los peligrosos que los colaboradores, es un hecho comprobado en las comisarías de la policia. Y pretender negarlo es de gilipollas, y os aseguro que el gilipollismo es un brebaje que no me gusta beber. Que si en la Casa del Terror tengo que entrar con unos payos que no conozco de nada o la compañía de gitanos, prefiero los payos. Y quien quiera una vida de riesgo, que escoja lo segundo. Como en todo, los payos pueden ser más peligrosos que los gitanos, y yo equivocarme. Pero esto no es una ruleta de rojas o negras: la probabilidad demuestra que si ha habido un robo en la feria (e insisto: mi entrada es sobre la feria, no la saco a otros contextos) es muy posible que el causante haya sido gitano.
No tiene nada que ver con que su piel sea más oscura, o con que le peguen patadas al diccionario. No tiene nada que ver con las razas, o no debería. Digo no debería porque son los gitanos los que han hecho de su raza su cultura, y no hay nada más racista que eso. Son los gitanos, muchos gitanos y afortunadamente no todos, pero muchos gitanos, los que no creen en el Estado de derecho y prefieren tomarse la justicia por su mano. Son muchos gitanos los que se creen libres de hacer lo que quieran, y que se autoexcluyen del resto de la sociedad porque son eso: gitanos.
Igual que con los judíos, son muchos los gitanos a los que yo no consideraría como tales si no fuese porque ellos insisten en que lo son. Su separación no sólo es racial, asunto debatible, sino cultural: pero es una separación cultural establecida sobre una raza, de modo que tú nunca podrás acceder a ella porque no eres de su raza. Suena racista. Es peor que eso. Yo no tengo problemas con alguien que es de una raza distinta a la mía: todos son bienvenidos. Tengo problema con alguien que hace de su raza una distinción, y por lo tanto establece el resto de su mundo sobre ella. Todo acaba siendo una cuestión de cultura, y cuando falta tolerancia, el gato saca las uñas. ¿Racismo? Yo no soy el que se autoexcluye. Yo no soy el que crea fronteras. Yo quiero ir a la feria sin sentirme amenazado por nadie. Esa amenaza viene por un problema cultural, de educación, no tiene nada que ver con el color de piel. Pero es que han hecho de ese color de piel su cultura y educación. Ahí lo racista. Seré políticamente incorrecto, pero donde no voy a caer es en la hipocresía. Puertas abiertas para quien se quiera integrar. Pero para quien no quiera, sencillamente puertas.

Mi ranking de cuadros favoritos

Después de que redactores y becario sacásemos los diez mejores de literatura juvenil de 2008, en ese Templo que vuelve a abrir por Navidad, pensaba ayer que tengo que hacer mi ranking de cuadros. Es una lista un tanto improvisada, que seguramente modificaré tras vuestras sugerentes recomendaciones, pero esta es la de hoy en el ahora mismo. He tenido que dejar fuera uno de los grandes lienzos de Sorolla (no el cuadro de Valencia, tranquilos, que no me gusta), La primavera de Botticelli y algún otro de Van Gogh. La lista, que podría cambiar en cualquier momento, queda así:


3. La noche estrellada (Van Gogh)
2. Ofelia (Sir John Everett Millais)
1. El fusilamiento de Torrijos (Antonio Gisbert)

¡Aerjgidhfd! Me acabo de enterar por la Wikipedia que Antonio Gisbert es valenciano. Dios, ¿cómo no lo imaginé antes? Lo que sí es obvio es que tanto el primero como el segundo representan de alguna manera la muerte, o de forma muy directa. Tendría que comentárselo a mi psicólogo, si lo tuviera.
Esta entrada del blog queda, mientras tanto, abierta a vuestras listas, sugerencias y críticas. Yo no soy ningún experto de arte, que se sepa. Pero llevo semanas mirando el cuadro de Torrijos, inspirador en cierto modo de la historia que estoy escribiendo ahora, y como Ofelia también tuvo mucho que ver con la primera que terminé no veía mejor momento de tirar de rankings.

Sangre patrocinada

Atentos al sms que recibí el otro día de la consellería de salud valenciana:

MARATON DONACION SANGRE. CADENA SER. HOY 18-DICIEMBRE. ATENEO MERCANTIL VALENCIA PL.AYUNTAMIENTO DE 9 A 21 HORAS. COLABORA BANCAJA.
Es un mensajito para donantes y no se conforman con meterte publicidad de un banco, sino que también de una cadena de radio. No lo entiendo. No lo veo apropiado.

El postobamismo

Ahora que empezamos a calmarnos (momentáneamente, hasta que tome posesión) del éxito de Barack Obama, escucho una reflexión terriblemente certera, dolorosa, y que sin embargo la mayoría creemos que se hará realidad: Obama será el presidente más decepcionante de la Historia.
Eso es lo que pasa por querer rozar el cielo. No puedes prometer las estrellas.

El otro día charlábamos Polivalente, Chumino, Fry y servidor (juro que no nos llamamos por estos nombres, pero sirven de apodos recurrentes) sobre el futuro de Rajoy. Ninguno dábamos un duro porque llegue a candidato de 2012, y coincidíamos en que está ahí "de momento". ¿Quién será entonces? Hablando de apuestas, y no deseos, nos decantábamos por Esperanza Aguirre. Y yo, que soy cero aguirrista desde aquel video (que no sé si tienen razón o no: lo que a mí me avergüenza es la chulería de ella), pues prefiero que no. Gallardón será el eterno olvidado y me decían que Rita Barbera, alcaldesísima de Valencia, había sido propuesta para encabezar la lista del PP en las europeas. ¿Tan poco quiere Rajoy a nuestra ciudad, que es capaz que quitárnosla por unas elecciones que ellos no se toman en serio? No, ella no quiso. Menos mal. Rita morirá siendo alcaldesa. Es el drama que vemos venir.

Los cuatro empleos que nunca haría yo, de acuerdo a mi carácter

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Yo contra todos

Adopto el papel de imbécil con demasiada frecuencia, lo cuál provoca que gente todavía más estúpida que yo se crea más lista (es un grave error, pero es divertido verlo). Una cosa es dejar pasar estas cosas, que en el fondo soy un pacifista nato, y otra es tragarme cuentos chinos. Y con el asunto de la cultura libre, que me tiene hasta la rabadilla, pasa precisamente eso. Por un lado el Ministerio de Cultura y la SGAE y por otro los comunistas de la cultura, que es lo que son en verdad. Estoy harto de todos ellos: la mitad de sus argumentos son falsos, tremendamente falsos. Y dado que unos y otros han estrenado web para desmontar las mentiras del otro, voy a desmontar solito la mentira de los dos, a la vez, así, a lo grande. Que no digan que me quedo corto.

El Ministerio de la Incultura ha creado Siereslegalereslegal.com, con un despropósito de afirmaciones. Los otros, los comunistas sin ideas, han parodiado la plataforma con otra perla, Siereslegalcomparte.com. Y en medio de todo esto la gente de buena fe, que o cree a unos o cree a los otros, cuando no se da cuenta que tanto los primeros como los segundos manipulan que da miedo.

Por un lado, los de Siereslegalereslegal.com sueltan mentiras como que descargar música es ilegal, lo cuál es falso. Te puede parecer más justo, te puede parecer más injusto, pero que una web del gobierno suelte semejante mentira es un insulto. Sobre todo porque ellos pueden convertir esa mentira en verdad, pero no lo hacen. Tienen los elementos para ilegalizar la práctica y sin embargo insisten en mantenerla legal, pero vendiéndola como ilegal. Alucinantes nuestros políticos. La plataforma suelta más mentiras, pero dado que los de la parodia se han ocupado de desmentirlas, pasaré a descubrir las mentiras de Siereslegalcomparte.com, que se creen mucho más guays y sin embargo pecan del mismo pecado, la mentira.

La plataforma anti-plataforma publica varias perlas dignas de mención, imperdonables para quien presume de abanderar la honestidad. Quitando la razón que tienen al criticar la legalidad de las descargas o la barbaridad del canon (el primer delito en España que se paga antes de cometerlo, o sin cometerlo, a lo Minority Report), tildan de falso que las descargas gratuitas y no consentidas por el titular perjudiquen al creador. Según ellos, almas generosas del no hacer, las descargas del P2P no sólo no le son perjudiciales, sino que incluso les ayudan. Casi le tienen que dar las gracias. Y no negaré que he comprado música después de descargar canciones, pero ¿cuantos hacen lo que yo y cuantos se quedan con la versión descargada? Si las descargas benefician al creador debería ser decisión del creador, y nunca de otro. Si alguien cree que trabajar gratis le beneficiará en su futura carrera que lo decida él, pero que no le obliguen a ello y menos bajo pretextos de que le es provechoso, cuando ni siquiera le han preguntado.
Dicen también que las descargas no perjudican a la cultura. Verdad a medias, o mentira, como prefieran: porque el creador de verdad seguirá creando, le paguen o no, pero de esta falta de ingresos se verá mermada su capacidad de difusión. Si un creador no vende no firma con una discográfica o editorial, pero es que es gracias a que estas discográficas y editoriales distribuyen por lo que nosotros tenemos archivos disponibles para descargar. El porcentaje de creadores que cuelgan directamente sus creaciones en internet es ínfimo: y por favor, que dejen los ejemplos de Neil Gaiman o Radiohead, que sacaron sus trabajos gratis. Son personas que no tienen que pagar una hipoteca, y se pueden permitir el lujo de experimentos (por no mencionar la publicidad). El creador de tu barrio no se las puede dar de esnob, y si publicase sus trabajos en la red posiblemente ni te enterases.
Dios mío, esto está llegando demasiado lejos. Por no dar la razón a la SGAE, que es de darle de comer aparte, se la estamos dando a unos comunistas de la incultura que son el extremo opuesto. Unos que nos quieren cobrar de más, y otros que no quieren pagar nada (o preguntaros, en todo esto, qué proponen que hagan los mismos escritores para ganarse los garbanzos). Por favor, un poco de sentido común. Los extremos no son buenos, pero en esto de la cultura libre no veo a nadie en el centro.

El peor final de una serie

Puede que ya quedase traumado con el final de Alfred J. Kwak, y que el piso vacío de FRIENDS quede guardado en mi retina, pero ver hoy el de El castigo, la miniserie-película de Antena 3, me ha dejado marcado y estoy dispuesto hasta hacerme un tag, porque esto tiene que haber dejado secuelas.

Por los anuncios tenía buena pinta. Ayer se me olvidó ver la primera parte y me lo he tragado esta tarde por la web de Antena 3, para reengancharme esta tarde. Primero, que tenía la sensación de que las tres horas se podían resumir en media. Segundo, que al guión le faltaba mucha canela (que el chico saliese del túnel con las manos ensagrentadas, y te pasases los dos capítulos preguntándote a quién había matado; por no mencionar que pensaba que al cornudo lo habían metido ahí por ser gay, ya que no quería rollo con la otra, y al final era todo mucho más soso que eso). Pero el final. El final. El final. Creo que todos los que habrán visto esta noche el desenlace, y a tenor del 25% de audiencia de ayer no serán pocos, no tendrán una opinión mejor que yo.
Dios. Ha ganado por goleada el premio al peor final de serie de la historia, en España, en castellano, y en el universo entero. No necesito ver otras series para comprobarlo. Ha sido vomitivo, imposible de creer si te lo cuentan. Que nadie le busque el sentido a eso: no lo tiene. Lo menos que pueden hacer son dimitir los directivos de Antena 3, y el guionista y director que devuelva el dinero. Dios mío. Díos mío. Y lo peor es que estoy seguro de que el mismo "Díos mío" lo entonan ahora mismo millones de españoles. Díos mío.

Mi desmotivante generación (o de cómo logramos desequilibrar a la universidad privada)

Bolonia, ese gran desconocido, está metido hasta el fondo en mi universidad. Es la Universidad Pública, politizada entre los politizados. Yo, pobre de mí, apenas sé de qué trata ese nuevo plan que nos quieren meter con calzador, y por eso ni apoyo ni ataco. Veo pintadas, pancartas, sentadas y sacos de dormir. Uno de los eslóganes dice: "¿No te parece sospechoso que no te hayan dado explicaciones?", en relación a la falta de información. Pues lo mismo digo yo a los manifestantes, que tienen un cero en comunicación. El mismo cero que los mandamases.

Decían en una tertulia de televisión que los estudiantes españoles no saben de qué manifestarse, y que sólo nos viene a la cabeza el asunto del botellón. Es verdad, en parte, y siento lástima por una generación que reconozco falta de ideales. Pero los analistas políticos son también muy proclives a compararnos con los venerados franceses, tan perfectos ellos, y no dudan en deslegitimar la cutrería de Bolonia con la gloria de Mayo del 68, o Mayo Francés.
Yo, que soy un inculto redomado, he tenido que buscar a fondo qué reclamaban exactamente esos franceses. Sus pintadas, aparte de creativas, demuestran la auténtica ausencia de mensaje. Son como los discursos de Obama: cuanto más rimbombantes, más vacíos. Y no dudo que esos jóvenes disfrutasen de lo lindo con las protestas, como seguramente yo también lo hubiese hecho, pero hay que hacer un poco de retrospectiva para asumir que en verdad no reclamaban nada tangible. Sí, lograron que el conservador De Gaulle adelantase las elecciones. Pero olvidamos que De Gaulle ganó con amplia mayoría sólo un mes después. La historia siempre olvida los capítulos más divertidos.
Cuando entré a la universidad CEU hace cuatro años el rector nos felicitó por ser la promoción que estrenaba el Plan Platón, que venía a ser un proyecto piloto del inminente Bolonia. Había novedades tales como asistencia obligatoria, exámenes sorpresas y actividades cuando al profesor le entrase en gana, todo esto anunciado con una sonrisa en los labios para dejarnos como gilipollas. No sólo éramos los de Derecho, no, sino todas las carreras de la universidad. Qué cosas, que nosotros fuimos los peor parados (quizá porque éramos menos de una veintena, y eso incitaba a los profesores a cumplir con más insistencia el famoso "plan").
Platón fue, de hecho, un fracaso. Buscaban genios y muy pocos estaban dispuestos a serlo. Yo desde luego que no, y harto de exámenes que se solapaban, exámenes que no avisaban o simplemente exámenes por doquier, escribí en la biblioteca el borrador de nuestra protesta. Es de lo que más orgulloso me siento de mis tres años en el CEU. Pensé que si queríamos dar a nuestra protesta un peso suficiente, la protesta tenía que tener nombre. Todos los grandes documentos lo tienen, y el mío no iba a ser menos. Rememorando las clases de Filosofía, con ese hermano bobo de Platón que yo siempre creí el listo, titulé al texto "Carta Glaucón". Y así comenzó nuestra revuelta.
Mientras repartíamos copias de la carta (que señalaba los fallos de Platón, y proponía correcciones) nos plantábamos en exámenes y faltábamos a clases. Sorpresivamente, varios profesores nos apoyaron (y eso, en una empresa privada, es jugarse el tipo). La Carta Glaucón se hizo tan popular que hablaban en ella en otras licenciaturas, y los profesores comentaban extrañados lo rebeldes que les había salido nuestra promoción de Derecho, siempre más modosita que el resto. Ese año llevamos la voz cantante, por encima de todos los demás.
Y en la cúspide de todo esto, cuando faltamos a una clase de Penal para repartir la carta por los despachos, alguien nos avisó que teníamos que acudir inmediatamente al aula. No estábamos dispuestos, lo nuestro era una huelga seria. "Pero es que ha venido el rector". Apaga.
Perplejos, fuimos hasta nuestra clase. En el sitio del profesor se sentaba un hombre al que apenas habíamos visto en fotos, y que posiblemente nunca descienda de los cielos para tratar con estudiantes. Nosotros, lo logramos. Recuerdo cómo leyó la carta, de principio a fin, con un tono jactante. Pero ahí, mientras se reía en abierto de nuestra protesta, reconocía implícitamente lo lejos que habíamos llevado para traerlo desde su edificio hasta nuestra clase. Eso no hubiese podido negarlo ni con carcajadas.
Después, hubo cambios. Desaparecieron los exámenes sorpresa. Se relajó la asistencia. Ya no volvió a haber exámenes solapados. El rector no tuvo valor para darnos la razón a la cara, pero no le quedó más remedio que hacer ajustes a su Platón si no quería que la bomba le estallase en las manos. Fue una victoria.
Esta es la historia de la Carta Glaucón. Hay más, como mi plan para que nunca se descubriese la identidad del autor del texto o la oposición del delegado, que nunca volvió a serlo, pero lo reservaré para otro día. Hasta aquí el capítulo de hoy.

Uno de música, otro aberrante

No recuerdo quién me recomendó MGMT en este blog, pero le doy las gracias. Como YouTube no me deja pegar aquí ningún videoclip, os enlazo a dos, Time to pretend y Electric feel. Me encantan estas canciones. El concurso de recomendaciones sigue abierto. No sé cuál será el premio, pero el/la de MGMT lleva unos cuantos puntos.

Y como no todo puede ser tan bueno, aquí os traigo la aberración del día, el video de felicitación navideña de la Casa Blanca. Ojalá fuese una parodia, pero es totalmente auténtico. Desconfiaré de cualquier ser humano al que le guste algo como esto.

Google Maps

Ya he hablado del peligro del monopolio Google, y del miedo que me da la privacidad. Comentaba los riesgos de que nuestro información llegue a las peores manos, pero olvidaba que ya hay datos que están al alcance de todos: esa vista de águila de Google Maps.

No me gusta que cualquiera pueda ver el jardín de la casa de mis padres. No me gusta que una cámara pueda sobrevolar el muro de mi casa y meter el ojo allá hasta donde alcance. Es una completa violación de nuestra privacidad, puesta al alcance de todos. Hay avances tecnológicos que no sólo no me gustan, sino que los prohibiría. Adelante si alguien quiere tomar fotos por satélite, nosotros no tenemos medios para evitarlo. Pero los Estados sí deberían cuidarse de que esas imágenes nunca se publiquen. No vale todo en el progreso. No cuando nos acercamos al Gran Hermano.

Mi lengua

Quieren que lo digamos. Quieren hacernos creer que el castellano es la lengua opresora. Quieren, porque les conviene.

Los datos cambian según la fuente, y a uno nunca le queda claro qué se habla más: si el castellano o el valenciano. Pero desde el momento en que cabe la duda, queda claro que el bilingüísmo está patente en el Reino de Valencia. Nosotros, los valencianos, aceptamos esto con naturalidad, sin sectarismo, nada más que lo que le entre en gana a la Universidad de Valencia. Los catalanes, vascos, gallegos y demases se llenan la boca acusando a la capital de su falta de sensibilidad con el bilingüísmo, tratándoles de idiotas por no entender la dolencia de su lengua patria, pero mi tierra es esa piedrecilla en el zapato que deja bien claro que dos lenguas pueden convivir pacíficamente cuando hay voluntad de partes. A algunos políticos les duele que tengamos tanta legitimidad para hablar como ellos.
Y es que estoy harto: estoy harto de que los fascistas de la cuatribarrada griten a los cuatro vientos que el castellano es una opresión, que es un residuo del franquismo y que hay que fomentar la lengua propia. Hasta los huevos estoy de oírlo: ¿a qué santos el castellano, o cualquier otra lengua, es menos propia que la autóctona? Por más que insistan, tengo muy claro que el castellano es tan de Valencia como de Madrid, Ceuta y San Sebastián. ¿Quién quiere renunciar a ello? Si les dejamos, no tardarán en quitar las comunidades bilingües de los mapas de extensión del castellano. Si les dejamos, harán eso y mucho más, porque odian nuestra lengua. La odian con todo su alma, ya vivan en el corazón de Valencia, en Barcelona o Bilbao.
Y todavía hay algo que les jode más: que defendamos el bilingüísmo. Me siento muy orgulloso de que mi tierra tenga su propio idioma, con nombre propio, y que eso imprique un legado cultural que ojalá conservemos por muchos siglos más. Que yo no hable valenciano no significa que no lo defienda. Mi lengua es el castellano, y eso no me convierte en un foráneo. No por más que quieran.
Pero ni el PP podrá estarse quieto... y sigue retirando el castellano de las calles en favor del valenciano. No entienden de bilingüísmo, sólo de papeleta y de circo. La realidad social les importa un pito, como si no fuese obvio que la ciudad habla mayoritariamente castellano. Siguen cambiando nombres de calles, el papeleo de la universidad siempre estará primero en valenciano (cuando no exclusivamente) y dejaremos el terreno llano para que cuando ganen los nacionalistas, sea cuando sea, estrenen su máquina de talar. Así empezó Fraga en Galicia. Así podemos acabar nosotros.

Televisión por la mañana

Uno de los recuerdos que tengo de cuando era niño era levantarme los sábados y domingos por la mañana y correr a encender la televisión, con ese Club Disney que todo lo podía. Recuerdo vagamente su paso por La Primera, y más intensamente su temporada en TeleCinco, y era sólo ver el decorado del plató y empezar a disfrutar. Pasando por alto el hecho de que los dos presentadores estrella de esa época no envejecen (capaz pactaron con el diablo como con Mickey Mouse, no lo sé) sus reportajes eran los mejores y sus series tó fetén. Que sí Gargoyles, que si Pepper Ann, que si Douge, que si la genialísima Banda del Patio... era el matinal infantil por excelencia, y si te fijabas durante un minuto en la competencia no podías menos que llorar. Megatrix, del que han salido tantos niños perturbados (era como preferir el Cola-Cao teniendo el Nesquik: inexplicable, pero algunos lo prefieren) o aquel infumable Conciertazo de la televisión pública, que a mis diez años ya me hacía plantearme que los políticos tenían que gastar nuestros impuestos con una bazofia "cultural". Dios mío, hoy he visto que ese programa sigue existiendo y me pregunto si lo verá alguien más que las madres de los niños que están en el anfiteatro.

Hace cosa de un año, quizá menos, la señal de FlyMusic de la TDT (un buen canal, dígase) fue otorgada a Disney Channel, que por primera vez emite en abierto y de gratis. Supongo que esa noticia me hubiese entusiasmado de niño (¡todavía recuerdo el día que mi padre contrató Disney Channel en el digital, qué grande!) pero viendo lo que emiten ahora en el canal, casi que mejor de lejos. Atrás quedaron las series de mi generación, tan buenas. Ahora ven las telenovelas argentinas, que todavía me pregunto qué pintan en Disney Channel, o series tan insulsas que me hacen pensar que yo mismo habría preferido el mortificador Conciertazo. Uno se siente viejo diciendo estas cosas...

Qué cosas

Nuestro hostal de Madrid estaba en la calle Fuencarral, cerca del famoso mercado. Hubiésemos ido a cotillear, pero nos faltó tiempo. Qué curioso descubrir ahora que el mercado Fuencarral ha abierto una sucursal idéntica en Valencia, que dicen que aquí van a hacer todo lo que no les dejan en la capital y que nuestra ciudad tiene potencial y tal. No sé, pero la gente no me cree cuando digo que Valencia mola. Atrás quedaron los tiempos en los que se nos ponía por detrás de Bilbao o Sevilla. Poco a poco, se va haciendo justicia. En cinco años nos pedirán de rodillas ser la capital de España y ya puestos, de la nueva Europa. ¡Tiempo al tiempo, señores! Tiempo al tiempo.

El Árbol de la Ciencia

Llevaba años detrás de él, después de verlo como lectura obligatoria en nosequé asignatura de Periodismo. Uno tiene curiosidades, qué le vamos a hacer. El caso es que lo empecé hace poco, sin saber nada ni del argumento y con escasas nociones sobre Pío Baroja. Ahora lo digo sin ningún pudor: es una de las peores lecturas que ha llegado a mis manos en mucho tiempo. No digo que el libro no encaje con mis gustos: es que lo encuentro de poco interés y escrito con los pies. Es un juntaletras, y me da igual la fama que tenga. Como escritor me parece abominable. Mira que hay clásicos que no te gustan, pero reconoces una calidad. En esta brilla por su ausencia. De verdad: hay que estar loco para recomendar este libro. Menuda porquería. Porquería de verdad.

Posdata: para que no se diga, recomendaré una lectura reciente: Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena. La historia está a la altura del título, que me perseguía desde que en cuarto de E.S.O. la profesora del sector femenino de mi colegio se lo recomendó a las chicas (algún día tengo que hablar de mi colegio: merece una entrada y más). Hay cosas del estilo que no me acaban, pero tampoco hay que ponerse quisquilloso. Como novela me encantó.

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El Increíble Mundo de los Perros

El otro día murió Sisuji, o Usike, o como quiera Dios que se llame el gato de Dragó. Por lo visto, el tipo estaba muy encariñado con el minino, y sus reacciones fueron casi de funeral de Estado. Luego hubo otros medios que se cebaron con él, ridiculizándolo por su amor expreso al gato, y como estoy seguro que Dragó no hablaba en broma cuando decía lo mucho que lamentaba la pérdida (aunque lo pareciese, reconozcámoslo) siento lástima sólo de pensar que pudo ver o leer todas esas bromas dirigidas a su "luto gatuno". Simplemente porque al margen de que fuese un animal, era un animal que él bien quería.

Lo noto mucho en mis amigos que tienen mascota y los que no, que sólo los que hemos tenido (y perdido) podemos imaginarnos lo que significa la pérdida, por más que los otros lo consideren algo anecdótico e irrelevante. Tengo amigos que en ocasiones se burlan del perro de otra amiga, que se murió por cáncer de testículo. Y se burlan delante de ella, sin imaginar que de verdad duele. Porque ellos no lo hacen con maldad: sencillamente no consideran que la muerte de un perro sea para armar drama. Sencillamente, porque nunca han tenido un perro.
La gente dicen que sólo son animales, y por supuesto que lo son. Pero es que nosotros también lo somos, no podemos olvidarlo, y nuestros perros siempre son más cercanos que la mayoría de gente de nuestro alrededor. No por nada viven con nosotros, y les dedicamos más tiempo que a nuestros vecinos. Por supuesto que un perro no es una persona, pero aunque algunos no lo entiendan, uno siente más empatía por su perro que por el indio que murió en los atentados de hace unas semanas. Un perro no es un simple ser vivo que come y caga. Un perro da compañía. Un perro empatiza mucho más con su dueño de lo que la mayoría piensa. Un perro es una vida, y ponerla a la altura de una hormiga es una frivolidad.
Recuerdo lo mal que me sentí cuando se murió Marco. Cuando mi tío me llamó después para preguntarme las circunstancias del atropello, con total naturalidad, le respondí enfadado que tuviese más cuidado. Era, hasta entonces, la muerte más cercana de mi vida. Y por supuesto que sentí muchísima pena, y me molestaba que las personas de mi alrededor lo contemplasen como una cosa cualquiera, con el mismo dramatismo que si esa tarde llovía.
Por eso, cuando hoy leo que un experimento demuestra que los perros sienten envidia, pienso lo poco que se conoce a los perros. ¿Cuantos científicos vivirán de esta estúpida investigación? Cuando tienes dos perros y acaricias a uno, el otro le gruñe y hasta le saltará a morder. Uno no dejará que el otro se acerce al dueño a robarle cariño. Me asombra que haya idiotas que se vean en la necesidad de demostrar algo tan obvio. Los perros guardan muchísimos sentimientos. Privarles de razón deja peor al humano que al propio perro.

La imperfecta Constitución

Lo siento, lo siento. Hubiese escrito esta entrada ayer, pero la efeméride me pilló en Madrid. Cero turismo en una ciudad que ya me pide retorno, pero eso es otro asunto. La Constitución Española, la del 78, me llama ahora.


Que todos pitos y flautas con lo bien que está la Constitución, y como a mí me aburre soberanamente repetir lo que ya dicen los demás (nota mental: si un día soy presidente del gobierno, Dios no lo quiera, suprimiré los minutos de silencio y demás ejercicios de pérdida de tiempo), pues diré lo que no me gusta de la Carta Magna, lo malo malísimo, lo que nos trae de cabeza y por el camino de la amargura. Bueno, no sé si tanto, pero en un santiamén he sacado las cinco peores cosas de la Constitución. Quizá no son las peores, pero es lo que he podido en eso que me preparaba la cena. No hay nada que no haya comentado antes en este blog. De hecho, es un pupurrí de mí mismo. De mal a peor.

PRIMERO. España de las autonomías. Me parece bien que haya autonomías, aunque os aseguro que para mí no sería un drama que no existiesen, y se controlase todo desde el propio Estado. Pero bueno, están ahí y hay que sacarlas adelante de la mejor de las formas. De ahí a los excesos que hay, no. Devolvería varias competencias al Estado, empezando por la educación. Una educación de consensos, eso sí. Democracia siempre.

SEGUNDO. España laica. El laicismo (entre laico y no confesional no existe diferencia alguna, pese a que más de uno se enfrasce en características genuinas) es algo constitucional y no debemos extrañarnos cuando alguien pide que se retiren los símbolos religiosos. Que no pregunten a los ciudadanos si están a favor de las sentencias pro-laicismo: ellas sólo cumplen la ley. La pregunta, si acaso, es si estamos de acuerdo con que España sea laica. Lo es, en la teoría, que en la práctica dista mucho. Algunos ponen el grito en el cielo por un crucifijo en las aulas cuando los altos mandatarios juran (o prometen) con la Biblia delante, cuando los funales de Estado son de la Iglesia (y con Rouco, ¡añap!) y celebramos la Navidad y la Pascua como si nada, por no mencionar todas las calles dedicadas a santos o papas. ¿Donde termina el laicismo y comienza la tradición religiosa? Yo no lo sé. Pero estoy a favor de las dos: laicismo y tradición. Eso sí: si fuese por la Constitución, nada de lo que he mencionado se haría. Los políticos han sido "inconstitucionales" desde el primer día, en lo que a Iglesia y Estado se refiere. Psocialistas y Ppopulares por igual.

TERCERO. España de la resociabilización. Como me parece una temeridad presuponer la resociabilización de todos los presos, estoy a favor de la cadena perpetua (o cadena de muerte, si el reo la prefiere. Tranquilos, que lo justifico) en tres casos muy concretos: pederastas, violadores y terroristas. Quitémonos ese complejo de decir que todos se hacen buenos al pasar por la cárcel, que a los que tienen sentido común les entra la risa. Hay casos muy evidentes de personas que quieren reincidir nada más salir de prisión, y lo reconocen sin tapujos. Esos no deberían salir mientras fuesen un peligro. Gracias a nuestra Constitución, no podemos evitarlo. Pues a cambiarlo, hombre.

CUARTO. España monárquica. No es de recibo que una Constitución que prometía ser moderna, nos colase un Jefe de Estado que responde igual a rey que a figura de Belén, por lo poco que hace. Es una institución machista, en un machismo no justificado ni para 1978; es una institución hereditaria, por lo que sólo puede llegar a ella un heredero; y entre un sinfín de injusticias, es abominable que el rey sea inviolable - que no puede ser juzgado por el derecho penal, en resumen. Que si le apetece matar a ocho vedettes tocayas, nadie le podrá poner la mano encima. En fin. Desconfío de cualquier persona monárquica. Para mí es igual que si me dicen que se dejan pisotear. Tampoco me creo el cuento del "Campechano de la Transición", y aunque fuese cierto, no veo razón lógica para agradecerle su trabajo de entonces con un "premio" eterno, para él y para todos sus descendientes. Qué estupidez.

QUINTO. España y la vivienda digna. Se supone que tenemos derecho a una vivienda digna, pero es más bien un brindis al sol. Supongo que en la España del ladrillo, anteponemos la vivienda a la vida: de ahí que no importe vivir miserablemente con tal de tener un piso a nuestro nombre. Como no veo forma humana de lograr que todos tengamos una vivienda por la jeta, prefiero que quiten ese chiste de derecho de la Constitución. Por dignidad. Para no tener la impresión de que se están riendo de mí, cuando por un lado leo "derecho a vivienda digna" y por otro veo a todo el mundo ahogado a final de mes.

La frase más friki del día

Inglés, ocho y media de la noche. Somos un grupo de siete personas, a cada cuál más variopinto. Hoy hay nueva, una treintañera rollo Bridget Jones que nos hace sentir vergüenza a todos por nuestra pronunciación (especialmente a mí, que es nula. Y como dije que mi pronunciación era mala, ahora todos lo piensan. "Diles cuál es tu defecto y entonces lo verán", decía uno).

Pues bien: el ejercicio consistía en una lista de quince personas, de las cuales había que salvar siete de un desastre natural. Estaba el científico chino, el músico alemán, el cocino iraquí... y la discapacitada japonesa, de siete años. Juana y yo, de 72 y 21 años, venimos a ser los graciosetes de la clase, mal nos pese, porque hablamos por todos los demás. Y los dos, por una vez, estábamos de acuerdo en que no había que salvar a la japonesa, porque nunca iba a poder reproducirse libremente debido a su deficiencia mental. Por eso no la queríamos en la isla, para que no la violasen. Estaba yo explicando este inteligentísimo dilema cuando todos se han empezado a reir, supongo que por eso de que no debía sonar muy políticamente correcto. Ya ves. En eso la nueva, la Bridget Jones, la pronunciación perfecta, me suelta: "Ya me dirás tu dirección de Facebook para saber qué clase de contactos tienes". Qué clase de contactos esperaba no lo sé, porque por tener no tengo ni Facebook. Pero creo que se ha ganado a pulso la frase más friki del día, y supongo que ni la mitad de la clase sabía a qué se refería.
Luego ha seguido riéndose, diciendo que yo había dicho que la violarían porque "como no puede correr...". Y ahí ya no: si quieren hacer mofa de lo que digo estupendo, porque yo mismo hago muchas veces la broma, pero que sea de lo que yo digo. Nunca a base de mentiras. Juana y yo nos referíamos a una discapacidad mental, no que fuese coja, y decir lo otro es ser demagogo. Pues sí, me ha caído muy mal la nueva. Y de verdad querría entrar a su Facebook, para saber qué clase de contactos tendrá ella. Digo yo que deben ser unos perlas. Con semejante frase, ya pueden serlo.

Pekín Expréss

Lo veo y me da una envidia de narices. Pienso: "¡Ahí podría estar yo con Julián!". Qué envidia cochina me da ese viaje. Ni me pregunto cuál será el premio, la ruta ya es un trofeo en sí. Pero claro, están las cámaras. A Julián le dan igual, pero yo no soporto la sensación de ser observado, mucho menos por gente que me conoce. Quizá tendría que irme a América Latina a participar, capaz ahí sí. ¿Te apuntas, Juli? Porque ganábamos fijo. A lo mejor no nos volvíamos a dirigir la palabra en siglos. Pero que ganábamos, estate seguro.

Citas - Quién es quién

"Vives en un país durante toda tu vida, hasta que un día unos sinvergüenzas toman el poder de ese país y te encuentras sólo en un sitio extraño, sin nada"


"Vives en un país durante toda tu vida, hasta que un día unos sinvergüenzas toman el poder de ese país y te encuentras sólo en un sitio extraño, sin nada"

Si es más legítimo robar la casa a un pobre que a un rico, nos hemos vuelto locos. La primera cita  es de un judío ficticio en Cuando Hitler robó el conejo rosa. La segunda frase podría estar pronunciándola cualquiera de los millones de palestinos que sufren la tiranía de Israel. Da repelús cómo la historia se ha repetido en tan poco tiempo, y todavía peor: cómo se ha repetido en un juego de protagonistas, que los que antes eran víctimas hoy son los verdugos. Si Palestina fuese cristiana, Europa la apoyaría. Si Palestina tuviese dinero, nos escandalizaríamos al ver a gente bien vestida abandonando su hogar. Pero Palestina es musulmana y miserable. Eso merece nuestra repulsa, supongo. Mundo de hipócritas.

El maltratador es inferior; la maltratada, también

Hay que decir las cosas por su nombre: si una persona es capaz de levantar la mano una y otra vez demuestra una bajeza psicológica digna de un animal. El creerse dueño de su pareja, amo y señor.

Pero el perfil psicológico del maltratado, o más frecuente, la maltratada, no es alentador: mujeres dependientes, incapaces de reconocer los golpes. Él un animal, ella practicamente. Un maltratador no se hace sólo: necesita de la maltratada, que recibirá sus golpes estoicamente. No podemos meter a todas las mujeres en el mismo saco: se me ocurren muchas que no permitirían que les pusiesen un dedo encima, y que a la primera paliza no sé si le partirían la cara, pero desde luego no se quedarían de brazos cruzados. Siempre se habla de los hombres retrógrados que no viven en los tiempos modernos, que se creen que pueden dominar a su mujer. Yo creo que también habría que echar un vistazo a esas mujeres, que tampoco hacen el menor intento de vivir a corriente con la época y son dominadas porque se dejan dominar: sí, porque son débiles psicológicamente, porque son inferiores. Tan inferiores como ellos, y por lo tanto se complementan. Si un hombre pegase a mi hija no sólo querría tomarme la justicia por mi mano, y estaría con ella hasta el final. Pero en el fondo, sabría que en algo he fallado. No darle una educación a esa niña para que sea suficientemente fuerte, para que plante cara. La mujer que se siente inferior a su marido es definitivamente inferior, aunque no sea políticamente correcto decirlo. No es una batalla de fuerza física ni la mitad del tiempo: cuando una mujer se queda sola, y puede ir a denunciar, si no lo hace es por su debilidad mental. Porque si estas mujeres fuesen fuertes (psicológicamente, no física) habrían puesto el punto y final mucho antes. El maltratador falla en cuanto encuentra una presa más poderosa que él. Las que no, son sus débiles criaturas. Porque pregunto a las mujeres que leen este blog, ¿creéis que podriáis soportar un maltrato sin dejar la casa a los tres minutos? Quiero pensar que no. Y estaré en lo cierto.

La reina

He visto -y me ha encantado- la película de La reina. Por casualidad, cuando terminaba de cenar, acababa de empezar en la Uno. Ya me ocurrió una vez, que también por casualidad vi que la estaban echando en el mismo canal, pero cómo ya estaba empezada preferí dejarla para el futuro. El futuro es hoy. Y es muy buena.

Es una película relativamente histórica. Digo relativamente porque el telón de fondo es real, e incluso podemos recordarlo con un poco de memoria, pero inventa y recrea las relaciones puramente personales de la reina con el recién elegido Tony Blair, o con su marido, o con la reina madre. No pretende decir cómo fue la historia, o al menos yo no lo entiendo así. Simplemente imagina cómo podría haber sido, de acuerdo con los hechos objetivos de aquella semana. Muestra una reina que quiere mantener su dignidad, y cuando le piden humildad se trata en verdad de humillación. De cómo una figura tan mediática como Lady Di pudo trastocar tanto su vida, más muerta que vida, y tirar abajo un protocolo que ni siquiera se había alterado con la muerte del anterior rey. La película no vende una reina miserable, ni tampoco una santa, y juega con los grises en todos los personajes. Porque ves la película y de verdad te das cuenta que todos los personajes estaban contra las cuerdas, y sólo porque el pueblo, algo tan abstracto como el pueblo, quería algo de ellos que ellos no estaban dispuestos a dar, pero por conservar la institución no les quedaba más remedio que arrodillarse ante los tabloides, los programas del corazón y un laborista que ni siquiera se había mudado todavía a Downing Street. A la reina no había nada que le apeteciese menor que rendir tributo a la exmujer de su hijo, y sin embargo no le quedó más remedio que hacerlo. Genial el papel de la reina, el de Cheryl, Tony Blair y hasta la reina madre. Una película muy recomendable.

Y para que no se diga que este blog pierde su línea de mordiscos, una que no podéis ver: Red de mentiras. Y ya puestos, tampoco veais Quemar después de leer. Por el tráiler puede parecer una de esas películas corales tan geniales, pero os llevará al engaño. Estáis advertidos.