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Sobre el nuevo modelo de financiación

No me gusta el Estado de las autonomías. No me gusta porque creo que no estamos preparados para ello: nunca va a haber suficiente, y a diferencia de otros países con sistemas parecidos, aquí tenemos autonomistas que siempre van a buscar la separación, algo que no ocurre en todas partes. Por eso frustra contentarles: porque sabes que sólo necesitarán un segundo para pedirte más, o que bastará que te des la vuelta para que se jacten de cómo te la han metido doblada. Es absolutamente desesperanzador.

Me gusta el Estado centralista. Me gustaría que desapareciesen las diputaciones provinciales (un saca-perras coloca-amiguetes que nadie se atreve a denunciar) y los gobiernos de las comunidades autónomas. Eso no significa que desaparezcan las regiones, qué barbaridad, ni siquiera las naciones. Lo que pasa es que yo no veo dónde está la relación entre administración y sentimiento. Siempre me sentiré primero valenciano, y eso no tiene nada que ver con quién recaude mis impuestos. Que no os den gato por liebre. Igual que me gustaría que se devolviesen las competencias de las comunidades autónomas al gobierno central, me gustaría que el día de mañana el gobierno central se las de a la Unión Europea. ¿Ves como no tiene nada que ver con españolismo? Se trata de centralizar. Descentralizar y centralizar, dos posturas. Ninguna es mala. Ninguna es perfecta. Dejemos de demonizarlas y meter anti-loquetoca en medio.
Pero.
Pero esta es la España de las autonomías y es con lo que hay que convivir. A años luz del centralismo, lo que habrá que hacer es perfeccionar el sistema actual. Y admito que hace meses criticaba el sistema de financiación que exigía Cataluña por considerarlo insolidario. Pues bien, he cambiado de idea. Me he dado cuenta que lo que yo le exigía a los catalanes no era socialista, sino comunista. Si no me gusta el comunismo con las personas, tampoco con las comunidad autónomas. Una cosa es la redistribución de la riqueza y otra, muy distinta, que el trabajador tenga que bajar drásticamente su nivel de vida para que el vago viva mejor. De ese modo el trabajador no querrá trabajar como antes, ¿para qué, si el vago nunca va a querer progresar?
Así que dentro de que no me gustan las separaciones administrativas, y con la esperanza de que regrese un día la centralización (que no la inventó Franco, señores. Francia, la cuna de la democracia, es un país muy centralista), tengo que admitir que las exigencias de Cataluña son de justicia. Si de verdad han satisfecho sus máximas aspiraciones, como han dicho estos días, me doy con un canto en los dientes. Ojalá que sea verdad. Creo que se ha hecho justicia con ellos y se hará justicia con el resto de comunidades autónomas.
Ahora bien: no es lógico que el nuevo sistema de financiación autonómico, aplicado a todos los españoles, haya salido del parlamento catalán. Se suponía que era para ellos, pero al resto ni les han pregunta'o. Tampoco apruebo que el dinero se reparta de una forma tan arbitraria, volviendo a los favoritismos y electoralismos de siempre: las comunidades autónomas deben tener una ley de redistribución igual que la de la renta de las personas físicas, unas reglas que sean comunes a todos. Que no dependa de lo difícil que lo tenga Zapatero para cuadrar los presupuestos, vamos, que luego vemos auténticas vergüenzas en el parlamento español.
En fin. ¿De verdad empieza la tranquilidad? ¿Volverán a pedir más dinero los catalanes, a agitar la bandera de la injusticia? ¿Por qué el PP vota en blanco, si se supone que está en contra? ¿No existe para eso un voto llamado 'No'?

2 comentarios:

anzoni dijo...

"Que no dependa de lo difícil que lo tenga Zapatero para cuadrar los presupuestos", dices.

Los del PNV ya se están pensando apoyar los Presupuestos a cambio de conservar el poder en poder en la Diputación de Álava.

http://www.elpais.com/articulo/espana/PNV/busca/pacto/Zapatero/conservar/poder/Alava/elpepunac/20090720elpepinac_5/Tes

ana ryder dijo...

España no fue centralista hasta la llegada de los Borbones en el siglo XVIII. Felipe V fue quien impuso los Decretos de Nueva Planta, y suprimió fueros, leyes e instituciones propias de todos los reinos, que habían permanecido vigentes hasta entonces. Y fue especialmente duro con Cataluña por haber participado en la Guerra de Sucesión apoyando a los Habsburgo.

Lo que quiero decir con esto es que, nos guste o no, la tradición en España ha sido siempre ¿federalista, me atrevería a llamar? Puede que el modelo de financiación autonómica actual no sea el mejor (de nuevo Madrid "corriendo por tos", como diría Hierro), pero considero un despropósito plantear un modelo centralista. Es como pretender que le quieran a uno a la fuerza, si me permites la comparación.

(En cuanto pueda, miro lo de los pisos de alquiler. Es que me volvió a entrar trabajo, y ando un poco liada...).