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"V" en retrospectiva

Con el remake de la serie (y su clara influencia valenciana. ¡Por fin la prueba definitiva de que los valencianos provenimos de otra galaxia, y de una especialmente cool!), me sentí tentado de revisionar la serie original de "V", aquella que veía en mis primeros años por culpa de mis hermanos (o gracias a ellos) cuando lo que correspondía para mi edad era algo más del tipo Barrio Sésamo. De Espinete no guardo ningún recuerdo, pero de lo que es Diana, todos y cada uno de sus movimientos.

Ya digo que vi la serie de muy pequeño, por lo que mi concepción de ella era una historia de invasores y rebeldes, con muchos tiros y persecuciones. La tenía idealizada y sin embargo, el revisionado, la ha colocado en un escalafón superior. Los dos primeros episodios son flipantes: una realización impecable (para la época, se entiende) con un guión de matrícula de honor. Por desgracia, los tres siguientes, son un chicle estirado que a uno le cuesta cada vez masticar.
Los cinco capítulos de la miniserie (luego seguirían otros, pero ciñámonos a la original) sirven para demostrar que "V" molaba, y que sigue molando, y que mi remake sólo tiene sentido para el guión del final y no por los efectos especiales. Pero, en mi sesión de adulto, tengo dos quejas a la historia que me han puesto los pelos de punta. Hondas contradicciones que quizá contengan algún espóiler, si es que alguien todavía no la ha visto:
  1. En un principio parece que los "invasores" son un pueblo de igualdad de géneros, a juzgar por el alto cargo de la mala Diana. Luego, con la llegada de la superior Pamela, el dato se reitera. Todo para nada, porque una le acaba diciendo a la otra: "Yo también me acosté con el líder para llegar alto". Menuda patada en los huevos a quien se pensase que en esta historia las mujeres tendrían sesos. Se salva Julie, la jefa de la resistencia.
  2. El guión crea muchos paralelismos entre la ocupación nazi y la de los invasores, sobre todo desde el punto de vista judío-terrícola. Uno acaba creyéndose todo ese rollo de "abajo el fanatismo, fuera las razas" pero de nuevo llega otra patada al sentido común cuando la resistencia decide que la mejor forma de hundir a los alienígenas es demostrar que son físicamente distintos. Eso, pese a que hay alienígenas buenos. ¿Dónde cabe la reflexión? "Si son distintos, son malos", es la conclusión de los buenos. Por si fuera poco, y pese a las menciones de antiguas cámaras de gas del holocausto, los humanos acaban con los visitantes con un polvo tóxico letal. De nuevo un aplauso al doble filo del guión. Para mear y no echar gota.

2 comentarios:

Nazaret dijo...

Pues yo no la veía porque me daba ascazo tremendo lo de las ratas. Pero el remake me mola catidubi.

Keldor dijo...

Ah, que recuerdos. Con cinco añitos estaba yo enamorado hasta las trancas de Diana. Siempre me han molado las mujeres con carácter.

La serie originial en un principio se planteó como "¿Y sí se impusiera un régimen totalitario similar al nazi en EEUU?", pero con el éxito de STAR WARS todavía fresco, los productores quisieron que metieran extraterrestres. Y los lagartos invasores fueron el resultado.