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Mis primerísimas lecturas (ii)

Tras hablar de La Bruja Aburrida y Busi, prometí -aunque nadie esperaba que lo cumpliese, porque nadie lo ha solicitado- una continuación a aquella entrada en la que hablase de mi siguiente etapa como lector. Ya lo introduje entonces: Leo Leo, la colección de suscripción mensual que Bayard depositaba rigurosamente en mi buzón. O dicho de otra forma: mi confirmación como lector en la vida, o de cómo desde entonces he estado pendiente cada día del buzón.

Leo Leo, para quien no lo sepa, es un libro en rústica que incluye una historia con ilustraciones a color, actividades temáticas y un cómic de la familia Melitón como colofón final. Y lo extraordinario de Leo Leo es, era, que se escapaba de lo que acostumbrábamos a leer en el cole, historias más bien flojitas. Leo Leo trae (casi) siempre tramas emocionantes, y las ilustraciones también se salen de lo que se suele ver en la aburrida prescripción escolar. Será que salen de Francia, patria de mi ilustración favorita. Las "novelas" tenían una temática variada en cada número, y los personajes no se repetían salvo en alguna rarísima ocasión, muy muy excepcional. Mi historia favorita creo que era la de Las cien mentiras, que salió justo con el número cien, aunque cuando regreso al campo ojeo los números antiguos y no puedo evitar sentarme para rápidas relecturas. Algunas historias son maravillosas pese al paso del tiempo.
Los pasatiempos me aburrían bastante, pero el cómic de la familia Melitón era otro punto a favor. A diferencia de con el "cuento", los personajes del cómic siempre eran los mismos, aunque su aventura fuese distinta en cada ocasión (sería imposible mantener una trama continuada; Leo Leo lleva muuuchos años publicándose, y cada año engancha a una nueva generación).
Hala, ya está hecho. Por fin he hablado de Leo Leo. El demonio de la lectura dejará a acosarme al fin por haber saldado esta deuda con mi infancia.

7 comentarios:

tioserio dijo...

¡Mae mia, que recuerdos! Yo no estaba suscrito al Leo Leo pero un amigo mío sí así que cuando iba a su casa le rapiñeaba los que podía para leerlos. Total, él los recibía e inmediatamente los ponía en la estanteria sin siquiera abrirlos...

papalbina dijo...

esos libros los tenían en la biblioteca del colegio donde estudié, pero nunca se me ocurrió coger uno... supongo que no soy de esa generación o algo fO.o

creo que algún día debería presentar yo al gallo kiriko, que era uno de los personajes de cuento que más me gustaban de pequeña :)

Irene#13 dijo...

Son los libros más míticos de la biblioteca. En la de mi cole, teníamos hasta la colección de "Lleo, lleo", la versión en asturiano.

Ais, qué recuerdos! ^^

Alehop dijo...

El Leo Leo era genial xDDD Super entretenido. Mi hermana los recibía y cuando llegaban me los leía enteritos. ¡Qué recuerdos El comic era superdivertido, me encataban los dibujos y tb me flipaba que estuvieran todos ordenados por número y formaran un dibujo con el dorso xDDDD Qué chachi! De ese estilo tb recibía ReporteroDOC +.+ de animales (L) *O*

ana ryder dijo...

"Leo Leo" tu primera lectura... qué mayor me hace.

Porque claro, hablarte a ti de "Hilitos" o "Nody", como se le llamó después, te retrotrae a la Prehistoria, supongo...

Rodiausse dijo...

Yo los leía en asturiano (Lleo Lleo) y pasaron muchos años, de hecho me enteré hace 4 o 5 años, antes de que supiese que eran una versión de los Leo Leo en castellano.

PS: Debes escuchar un EP de Francisco Nixon y Ricardo Valente llamado "Gloria y la belleza sureña" sobre todo la canción "A cielo raso"

PSS: Creo que el otro día te cruce cerca de Tribunal, sino eras tu, alguien que se parece a tus dibujos.

Rocy dijo...

¡Estos los leía yo cuando iba a primaria! En mi cole había un montón de ellos, ¡qué recuerdos! ^_^