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Experimento en el semáforo

Me interesa mucho conocer la conducta de las personas, por eso me fijo en cosas como los asientos del metro. El otro día, al pararme en un paso cebra, advertí otra peculiaridad de nuestro comportamiento. Os la explico rápidamente:

En muchas ciudades hay semáforos que por su elevado tráfico de vehículos, sólo se ponen en verde para los peatones cuando alguien pulsa un botón en el semáforo. Cuando llegas a uno de estos semáforos (si eres peatón, me refiero) pueden ocurrir tres cosas:
  1. ya conoces el semáforo y vas directo al botón.
  2. no has cruzado nunca por ahí, pero ves el botón y lo pulsas.
  3. te quedas esperando a que se ponga en verde, hasta que llega otro peatón que aprieta el botón y tú te quedas con cara de tonto sideral.
Si la posibilidad entre estas tres probabilidades ya es interesante, aquí viene lo curioso (y lo podéis comprobar vosotros mismos): cuando uno es el primero en llegar a estos semáforos, la probabilidad de pulsar el botón es elevada. Cuando uno es el segundo, la probabilidad se mantiene, ante la desconfianza de que el otro peatón sea un transeúnte habitual de la calle, y que responda más bien a la descripción número 3. Pero a medida que llega más y más gente al semáforo, cada peatón recién llegado baja su atención respecto al botón: a más gente, hay más confianza de que otro ya lo haya pulsado en tu lugar. Y lo divertido es que muchas veces llegas al semáforo y ocurre que ninguna de las diez personas que espera lo ha apretado.
¿Qué demuestra esto? La confianza social. Cuando más gente hay, más nos convencemos de que estamos seguros y de que cualquier irregularidad habrá sido advertida por otro (aunque sucede que el otro pensará lo mismo de los demás). Y eso explica que sucesos alarmantes pasen desapercibidos en un vecindario durante tanto tiempo, porque todos creen que de ocurrir algo ya lo habrían descubierto, igual que cuando llegas a un semáforo y ves mucha gente esperando, no puedes creer que nadie haya apretado el botón.
Claro que es muy probable que nadie lo haya apretado, por desgracia.

9 comentarios:

laura dijo...

me gustan estos experimentos sociológicos tuyos jeje

evelin dijo...

jajajaja, genial y cómica observación
Consuerdo en k no está de más checar por nuestra cuento lo que damos por hecho que checaron los demás; no es desconfiar......solo corroborar ;)
saludos!

Rudolph dijo...

Jajaja, me ha hecho bastante gracia, y en sí eso debe pasar seguido.

Rocy dijo...

Tienes mucha, pero que mucha razón. Buena investigación :)

Francisca dijo...

No había leído la entrada de los "Asientos del Metro" muy interesante.

Ni me hables de esos semáforos, que irritantes son, además de que el botón es una farsa, por eso yo opte por no volver a presionarlo, Al final de cuentas el desagradable Don Semáforo cambia de color Aproximadamente a los 40 segundos, es decir se demora una eternidad cuando lo que uno quiere es literalmente volar, por eso me evito ese semáforo. Al muy desgraciado lo tengo entre ceja y ceja. No le deseo mal pero espero que en una de las tantas protestas que hacen perezca.(Que Agresiva, lo siento esa no fui yo)

Deberías darnos a conocer más seguido tus investigaciones cotidianas.Que si bien no son investigaciones en el sentido riguroso son investigaciones muy humanas y que cualquier persona puede llegar a formular pero que no todos las valoran como tal.

Saludos

Sibila dijo...

Las entradas de esta semana han estado rebien, muchas me han dejado :O

Anónimo dijo...

Jaja,creo que hay un grupo en facebook (ahora que te has hecho facebook, xD)que dice algo así como 'esa cara de idiota que se te queda cuando estás esperando al ascensor, viene otra persona, pulsa el botón, y las puertas se abren'. Tu entrada me lo recordó.
Me ha parecido interesante, es verdad que cuando ves a gente al lado del semáforo, presupones que alguien ha pulsado el botón. No sé, no es tanto como seguridad, si no por lógica, o porque queda algo raro que habiendo 10 personas, vayas tu a pulsar, como desconfiando.

Naru dijo...

Efecto del espectador, que se llama. Bueno, en realidad es algo que me han explicado con respecto a situaciones de emergencia: si muchas personas presencian una situación de emergencia, es menos probable que ayuden que si la situación es presenciada por una, dos o tres personas, por ejemplo. Un caso famoso es el de Kitty Genovese; de hecho es a partir de lo que sucedió con esta chica cuando se empezó a estudiar dicho efecto.

Te dejo un par de enlaces a la Wikipedia por si quieres saber un poco más, aunque si quieres también puedes buscar en otras fuentes, pero como información general no están mal =)

http://es.wikipedia.org/wiki/Kitty_Genovese

http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_espectador

Saludos!!

Ana dijo...

Naru, iba a comentar eso mismo porque lo estoy estudiando ahora en Psicología Social :P Muy interesante, sí!