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Retroceder un paso con tal de no retroceder seis

Francia y Suiza, dos países que han recibido decenas de miles de inmigrantes cuando en España todavía no sabíamos ni lo que era una patera (ni cayuco, ni todo ese léxico que ahora forma parte de nuestro vocabulario tanto como muslamen o matrimonio homosexual), reciben en ocasiones la bofetada de retrógrados por pensárselo dos veces antes de aceptar nuevos ciudadanos en sus territorios, especialmente Suiza. Suiza, la misma en la que los partidos de extrema-derecha (al menos así los describen en nuestra prensa nacinal; todo sea que sus propuestas sean un "lost in translation"), la de las ovejitas blancas echando a la negra, la de basta de velos, la de aquí-no-se-construye-una-mezquita-porque-lo-digo-yo, o mejor dicho, lo dice uno de los sistemas democráticos más peculiares y fidedignos del mundo.
A mí no me importa que vengan inmigrantes a España, qué voy a decir. No creo que nadie se suba a una barquita y se proponga cruzar el estrecho (o se gaste los ahorros que le han costado años reunir) para viajar hasta España en una situación incierta. Cuando te arriesgas de semejante forma, es evidente que no se trata de un asunto de placer. Siento lástima por ellos y doy gracias por lo que tengo. Ojalá encuentren aquí lo que en sus países tienen vedado.
Pero no juzguemos tan rápido a los suizos. A fin de cuentas, nos sacan décadas en materia de inmigración, de lo que a "recibir" se refiere. Pensamos que son un país retrogrado, qué digo, retrogradísimo, por poner todas las trabas para disuadir a la población musulmana, como si eso fuese el colmo de los disparates, pero nadie hace las cosas porque sí. Si Suiza retrocede un paso en derechos al preferir a los musulmanes -y otros inmigrantes- fuera que dentro, es por miedo a que de tenerlos dentro, retrocedan seis. Pensad en vuestro grupo de amigos, en el que votáis cada plan que hacéis y cada restaurante en el que cenáis. Sois cinco y conocéis la intención de voto de cada uno. Entonces llegan tres nuevos amigos al grupo, que opinan radicalmente distinto a vosotros y van a cambiar vuestra tendencia electoral a medida que lleguen más, y eso que no os gusta nada lo que votan. Es más: estáis seguros (y esto es una opinión personal vuestra, porque hay casos que os han dado la razón, pero otros que no) de que esos nuevos amigos a los que invitáis a votar son unos involucionados machistas sin respeto por los demás. ¿Qué hacéis? ¿Los dejáis entrar en un ejercicio de tolerancia, para que con su cada vez mayor población cambien vuestras costumbres, o les decís que no, para mantener lo que consideráis una sociedad moderna y tolerante? ¿Es lógica o incoherente la decisión? ¿Qué seríais capaces de hacer por mantener lo que consideráis una sociedad moderna? ¿Se puede abrir la puerta a todo el mundo, a riesgo de retroceder? ¿Hasta qué punto afecta a un país la llegada de nueva población menos tolerante y abierta de miras que la antigua?
Demasiadas preguntas para un sábado a mediodía. Os dejo con una curiosidad para la que todavía no he encontrado explicación: las mujeres suizas no tuvieron derecho a voto hasta 1971. Pero como no conozco los entresijos de esta barbaridad, mejor me espero a que me lo cuente alguien.

4 comentarios:

Papalbina dijo...

Si buscas en Wikipedia por "Frauenstimmrecht in der Schweiz" encontraras el articulo también en francés. No se como estará tu francés, pero el articulo es interesante. Como dato: las mujeres empezaron a votar según cantones, la fecha del 71 es la oficial a nivel nacional, pero como suiza es un estado federal, cada Cantón puede hacer lo q quiera, mas o menos :P como curiosidad: el Cantón de appenzell innerrhoden fue el ultimo en introducir el voto femenino en 1991 (a tener en cuenta q en ese Cantón hay sitios donde la gente todavía va a votar a mano alzada en la plaza del pueblo).

Yo viviendo en suiza tampoco lo entiendo muy bien (de hecho no me lo creía cuando me lo contaron), y nadie ha conseguido explicarmelo hasta ahora. Imagino que se debe sobre todo al sistema de democracia directa que a veces hace que las cosas vayan muy lentas.

A mi de momento me faltan 3 años para llegar a poder disfrutar de ese derecho :P

Prigkinissa dijo...

Pues deberías investigar por qué durante la Segunda República muchos diputados de izquierdas no querían concenceder el derecho a voto a las mujeres, y hallarás la asquerosa relación con tu razonamiento de musulmanes mejor fuera que dentro. Y, lo siento, es forma de racismo, que es precisamente juzgar y proceder diferente ( negándole derechos fundamentales) contra una persona por su lugar de nacimiento. Musulmán, no; cristiano, sí. España, sí, Iraq,no. Anda, ¿ que hay españoles que no son cristiano e Iraquíes que no son musulmanes?

Y la experiencia es un grado, sí; pero a veces es más peligrosa que beneficiosa.

Estelwen Ancálimë dijo...

Si por xenofobia entendemos rechazar lo distinto sólo por el mero hechod e ser distinto, yo no creo que esta entrada sea xenófoba. A los musulmanes no se les ve así por seguir los cinco pilares del Islam (creer en Alá, la oración cinco veces al día, peregrinar a la meca, la caridad, y wl ayuno en el Ramadán). Se les ve así porque ellos son los intolerantes que tienen una mentalidad medievalr especto a las mujeres, la sexualidad y la sociedad en general.
Alguien que pretende que yo vaya cubierta con un velo, no pueda votar, ni conducir, y se me exija virginidad y castidad mientras un hobmre pueda acsarse conmigo y con varias esposas y hacer lo que le de la gana, sólo porque es hombre... pues yo a ese tipo de persnans no las quiero conmigo, ni en mi país. ¿Es intolerancia que te parezcan mal los intolerantes?
Lo siento, pero mientras los musulmanes no tengan la mentalidad normal de una persona de este siglo, no se puede permitir que impongan sus costumbres en un país civilizado.
Y no se puede comparar esto con la reticencia a dar el voto a la mujer. Las mujeres, hasta que se les dio derecho a votar, nunca habían tenido ni voz ni voto en la sociedad. Nunca se les había permitido ser ciudadanos de pleno derecho en igualdad con el hombre; los hombres estaban llenos de prejuicios y temían lo desconocido. Pero todos sabemos lo que pasa en los países que tienen un gobierno musulmán y una mayoría islámica: lapidaciones, asesinatos por honor, mujeres veladas sin igualdad de derechos, moral sexual y social diferente en cuanto a varones y mujeres, violencia contra los que piensas diferente... que no, hombre, que no.

Keldor Gaunt dijo...

No creo que se trate de juzgar a nadie por su lugar de nacimiento, sino por la cultura que trae y el hecho de que pretenda imponértela. Lo siento, pero de la misma manera que si yo emigro a otro país debo adaptarme a la cultura y el modo de vida que allí exista, si vienen inmigrantes al mío tendrán que hacer lo propio. Lo que no es de recibo es que suceda al contrario y que yo tenga que adoptar mis costumbres y mi cultura a aquellas del que viene de fuera. Máxime cuando la diferencia cultural es grande y supone además un recorte de derechos (el papel de la mujer en la sociedad islámica, por ejemplo).

¿Es eso racismo? Pues entonces soy racista.