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Las tribulaciones del señor X

Qué gran personalidad estuvo detrás del 23-F será un eterno misterio. La identidad del señor X, máximo artífice del GAL, me temo que no. Sea cual sea la respuesta auténtica, la sociedad en general ya sacó sus conclusiones y no quiere indagar más. Tampoco muchos políticos, para qué engañarnos.
Para los que no están tan metidos en la historia de España, el GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) fueron "agrupaciones armadas parapoliciales que practicaron lo que se ha denominado terrorismo de Estado o "guerra sucia" contra el grupo terrorista ETA y su entorno, durante la década de 1980" (Wiki). Si hablas un poco del asunto con la gente de la calle, la mayoría opina que el entonces presidente del gobierno, Felipe González, sabía más de lo que quería admitir. Lo más escalofriante de todo es la conclusión que sacan tantos españoles: "El GAL hubiese estado bien si no hubiesen sido chapuzas matando a gente inocente". De lo que saco una conclusión: la gente encuentra fantástica la idea de un GAL eficiente, que sólo mata etarras y no derrama ni una gota de sangre extra.
ETA ha sido el asunto más peliagudo con el que han tenido que luchar todos los presidentes de nuestra democracia, y en cierto modo, todos han caído en las mismas tentativas y sus errores. En todo este tiempo, sólo una vez se traspasó la frontera de lo legal (o eso quiero pensar) y se cayó en el terrorismo de Estado, con un GAL que mataba a sangre fría y ni siquiera estaba bien organizado. Se mataron inocentes y eso sentó muy mal en la opinión pública. Si a esto se le suma todo el folloncito de la corrupción, no es de extrañar que los socialistas saliesen poco después de la Moncloa.
Durante años creí que el error del GAL estaba en su desorganización. Dios, si hay etarras tan orgullosos que se pasean impunemente por las calles, ¿por qué la policía fue tan inepta de matar a inocentes en vez de a esos desalmaos? ETA podría acabarse mañana mismo si el presidente del gobierno se lo propusiese. No necesitaría más que un par de órdenes bien dadas y un equipo despiadado dispuesto a trabajar a la sombra de la ley. En dos días, la cúpula estaría decapitada. En una semana, no existiría ni el refuerzo de después. Las cunetas de las tierras vacas serían un parque temático de viejas glorias del abertzalismo radical.
Pero no. El GAL no fue un error porque se matase a gente inocente; el GAL fue un error de principio a fin porque era ilegal y no hay más que decir. Ilegal e inmoral, por si fuese poco. Quiero vivir el fin de ETA (aunque como el resto de españoles, necesitaré cinco años para creerme que la cosa va en serio) pero no quiero que sea de cualquier manera. No quiero un Estado terrorista. Quiero un Estado capaz de ganar aun cuando el contrincante no respeta las reglas del juego, unas reglas no españolistas, unas reglas comunes a cualquier orden jurídico internacional. Aunque parezca que no se puede, se hará. Y si no se hace dentro de diez años, tendremos que tener paciencia. El señor X sería hoy un hombre mayor cascado por la edad, a quien el éxtasis del viejo poder le hace olvidar las consecuencias de pregonar sus crímenes. El señor X puede limpiar su conciencia como quiera, pero vivió el franquismo y no puede olvidar el mal que puede hacer un tentáculo del Estado en manos del mal. Sí, es verdad que hoy no vivimos la misma ETA que aquella época, pero ya entonces existía la ley. Que el señor X descanse tranquilo esta noche, que ya no es él quien tiene que mandar. Lo que me preocupa es que sus compañeros de batallitas de entonces, cómplices de aquel terrorismo de Estado, todavía tengan ocasión de gobernar.

4 comentarios:

freshwater dijo...

No puedo estar más de acuerdo con lo que dices en el post. Es exactamente lo que pienso, sin quitar una sola coma.

Estelwen Ancálimë dijo...

Pues qué quieres que te diga... filosóficamente estoy de acuerdo contigo, desde luego; el fin no justifica los medios, y usar el terrorismo contra el terrorismo es ponerte a su nivel.
Pero, por otra parte, yo viví los momentos más duros de ETA, cuando monataban atentados en centros comerciales y mataban a gente inocente, incluidos niños. Y no puedo dejar de comprender a aquellos que estaban de acuerdo con el GAL, porque, al fin y al cabo y por duro que fuera, estaban matando a asesinos para que estos no mataran a más gente inocente.
la cuestión es; ¿vale más la vida de un inocente que la de un asesino? ¿Puede ser el asesinato de un terrorista legítima defensa? ¿O debemos seguir el principio por el cual, si el asesinato es algo malo, es algo malo mates a quien mates, aunque sea un terrorista? El caso es muuucho más peliagudo de lo que parece a simple vista.

Toño Viñas dijo...

Aplausos, Croni. Sólo una cosa, y es mi opinión personal: no creo que, como tú dices, haya mucha gente que piense que "El GAL hubiese estado bien si no hubiesen sido chapuzas matando a gente inocente".

La gente con la que yo hablo o he hablado del tema opina como yo: el ojo por ojo no es admisible, aun con esta gentuza, y por muchas ganas que nos den de darles su propia medicina, porque entonces nada nos diferenciaría de ellos.

Por lo demás, estoy de acuerdo con todo lo que dices en este post. Me ha gustado especialmente el final ("Lo que me preocupa es que sus compañeros de batallitas de entonces, cómplices de aquel terrorismo de Estado, todavía tengan ocasión de gobernar.")

Te hago un "Me gusta" y un RT pero ya.

Pazcual dijo...

Grupos como el GAL hacen parte de la triste historia colombiana. En Colombia, el Estado avaló la creación un grupo paramilitar (AUC: Autodefensas Unidas de Colombia) que cometió las peores masacres y que hoy por hoy se encuentrane en el proceso de reinserción a la sociedad.
Sigo pensando que todo grupo terrorista o que esté al margen de la ley sólo será "derrotado" si se crea una mea de negociación: está comprobado que el dialogo es la mejor manera de acabr con guerras o conflictos absurdos.

Saludos.