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Madres que se ríen de sus hijos (mis primerísimas lecturas iv)

Hace unos meses me traje a Madrid los libros de Manolito Gafotas (un nuevo capítulo de Mis primerísimas lecturas), pero todavía no he encontrado el momento de releerlos. Por lo poco que he ojeado, confirmo mi idea de que son de lo mejorcito que se ha publicado en narrativa infantil nacional. Con el boom tan majo que vivió la literatura juvenil alrededor del cambio de siglo, es alucinante la poca calidad de los títulos que se publican desde hace unos poquitos años hasta ahora. Y lo políticamente correctos que se han vuelto (casi) todos.
Hay una escena en particular de Manolito que nunca he olvidado: la protagonizan la madre de Manolito y la Luisa, que las hace de tía y vecina. En una conversación que Manolito escucha escondido en la escalera, las dos mujeres bromean y se mofan de los trabajos manuales que el chaval hace con toda su ilusión para el día de la madre. Dicen lo que todos pensamos: que son una mierda. El momento es total, claro que un niño nunca debería saberlo.
Cuando lees esa escena en la edad adulta, la ves de una manera. Cuando la lees de pequeño, cuando tú también le preparas cosas a tu madre por su día internacional, la visión es muy distinta. Elvira Lindo le decía a todos los niños lo que sus madres pensaban en verdad de sus putas manualidades. Al cuerno el bienquedismo. Cosas como estas me animan a releer la saga infantil española por excelencia. A ver con qué perlas me encuentro en la relectura (y la lectura del más reciente, que nunca llegué a leer).

4 comentarios:

La Chica Duende dijo...

En ese mismo capítulo, el del payasete que hace con bolitas y así, es muy buena la perla de que Yihad le pone cuernos al payaso diciendo que es su padre. Claro, cuando eres pequeño se da cuenta de lo de los cuernos quien yo te diga... xD

Sibila dijo...

Lectura "adulta" de Manolito Gafotas en mi lista de cosas pendientes. Como me reía un cuarto de lo que lo hacía cuando era pequeña, ya habrá merecido la pena ;)

Sandra dijo...

Me lo apunto, que tengo los libros por aquí muertos de risa (pobrecillos ellos).

Y ahora que me has hecho pensarlo, cómo ha cambiado todo en apenas unos años... A mí el cambio de siglo no me pilló precisamente "grande", pero hay cosas que sí que se recuerdan y, desde luego, en estos momentos, se pasan tanto con el azúcar que después no hay quien despierte de su sueño rosa a los chiquillos y se convierten en lo que estamos viendo...

Anónimo dijo...

Eso es cruel, no deberías generalizar porque no todas las madres son así.Las que se burlan no saben ser madres...