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Por el placer de escribir

Todos conocemos a gente que pinta y eso no significa que tengan talento para vender sus cuadros. También a los típicos que se pasan horas detrás del balón, y nadie espera de ellos que jueguen en la primera división. ¿Por qué es distinto cuando uno escribe? ¿Quién ha dicho que todo el mundo pueda publicar?
De las siete novelas que he terminado hasta la fecha, tres quedaron en el cajón y nunca las ha leído nadie. Las otras cuatro, muy diferentes entre sí, las han leído algunos amigos, con valoraciones más o menos positivas, y las he enviado a editoriales (aunque irónicamente, todas las veces me he olvidado de seguir a rajatabla mis propios consejos para autores noveles). Nunca jamás se han puesto en contacto conmigo ni me han expresado el más mínimo interés por la publicación. Ni qué decir que lo entiendo perfectamente.
Tampoco padezco el síndrome del escritor anti-sistema, ese que culpa al mercado de su nulo tirón y se proclama la repanocha de la literatura underground. Sencillamente no les gusta lo que hago, punto, no hay más. Comprendo perfectamente sus motivos y asumo que la escritura nunca será mi carrera profesional, sin dramatismos, reproches ni cócteles molotov.
Pero nada de esto me quita las ganas de escribir. Lo hago con las mismas ganas de siempre y pensando sólo en mí, porque cuando uno no vende, ¿qué más le dan las exigencias del mercado? Estoy libre de presión para hacer lo que quiera. Y nadie me puede reprochar escribir mal o tratar los temas más aburridos del mundo, porque el único propósito de cada línea que escribo es pasarlo bien. Como quien pinta un cuadro para su salón. O el que juega al fútbol en el campus de la universidad. La satisfacción de hacer lo que a uno le gusta por el simple placer de hacerlo.
Si hay un vicio de escritor con el que no me identifico, es ese de "Escribiré la segunda parte si la primera se vende". Yo concibo escribir como un placer, no como una cuestión de oferta y demanda. Por eso escribo igual las secuelas de esas historias de las que nadie conoce ni la primera parte, porque no podría tomarme en serio a mí mismo si no lo hiciese. A fin de cuentas los personajes son míos, y no de una editorial o lector. Soy yo quien se queda a medias cuando no termina una historia. Si a nadie le interesa o no tiene ninguna calidad, no es algo por lo que me tenga que preocupar.
Reivindiquemos la escritura como una afición y no como una actividad de obligatoria salida comercial. No existe arte en el mundo de la que el cien por cien de sus practicantes puedan hacer profesión, pero con la narrativa parece que estemos obligados a ello, o que somos unos fracasados si todos nos dicen No. Yo hace tiempo que asumí que la máxima carrera que podría hacer en el fútbol es aguador. También comprendo que no doy la talla para vender dibujos ni en El Retiro ni la Malvarrosa. Si escribo por el placer de escribir, no puede ser más alarmante que el resto.

7 comentarios:

will09 dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. En mi opinión escribir debe ser un placer y escribir para complacerte a tí mismo más que para complacer a otros. A fin de cuentas la historia es tuya y tiendes a escribir cosas que a te gustaría leer.

L. W. dijo...

Estoy contigo. Yo estoy a punto de acabar una novela (un cuento fantástico con tintes oníricos) y pienso lo mismo. Cada vez que acabo un capítulo lo disfruto, es como si realizara el viaje junto a mis personajes sin que me importe si ese viaje pueda gustar a alguien más. Y si gusta, pues mejor.

Anónimo dijo...

Yo te compraria un dibujo. Aunque lo apreciaria mas regalado.
Es bueno leer algo como eso, para quienes pensamos que carecemos de talento. Pero con talento o no, escribir es algo que adoro. Igual solo escribo para mi.

Meztle dijo...

Me has hecho recordar cuando, hace algunos meses, terminando de escribir un cuento corto, al releer las últimas líneas, sonreí satisfecha. No me intereso si alguien lo leería o si a alguien le gustaría. Simplemente me sentí bien.
Supongo que de eso se trata: hacerlo por el placer de escribir.

Alfonso dijo...

Pues yo no he escrito nunca nada, pero estoy totalmente de acuerdo contigo xD Me gustó este post :) Por cierto, no habías escrito hace tiempo un post prácticamente igual a éste, diciendo casi las mismas cosas?

Enrique dijo...

¿No es un poco pronto para afirmar que nunca publicaras? ¡Sí solo estás en la veintena! Vale que Laura Gallego empezara a publicar con veintitrés o algo así, pero eso no quita que los demás tengan que hacerlo a esa misma edad. Seguro que con ánimo y esfuerzo, lo conseguirás. No te voy a decir que escribas con vistas a la publicación pero si pensando en que a alguien le pueda gustar leerlo, al menos tí mismo.

Ángela dijo...

¡Gracias! Ya iba siendo hora de dejar de sentirme un poco "bicho raro".