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Pollasso, Pollázquez, Polla y Sopolla

El otro día vi este vídeo que han grabado los estudiantes de último curso de Medicina en la Universidad de Valencia (porque participa mi amiga Sisi, si no cómo) y lo vi hasta el final. Un hito para mí, acostumbrado a aburrirme ante cualquier vídeo largo (quiero decir: de más de veinte segundos) de YouTube. No sólo eso: es que ayer volví a verlo. Señal de que me gusta, y mucho. Hay que reconocer que el resultado es una pasada (aunque la elección de la música es cuestionable).

Y el vídeo tiene mérito, muchísimo, pero no es la única razón por la que me gusta. Existe un motivo personal, y es que yo pasé mucho tiempo por los pasillos de este edificio, el de Medicina, y reconozco cada rincón de la grabación. No es que me matriculase alguna vez en la carrera, qué va. De hecho, mis días allí son de mucho antes, en primaria, antes incluso de cambiarme de colegio. Pasé todas mis tardes desde los diez hasta los doce años en los pasillos de esta facultad. Fueron unos de mis días más divertidos, con una pandilla de amigos a la que no se le resistía puerta, y que traspasó en más de una ocasión la legalidad. Irrumpimos clases y rompimos mobiliario. Dibujamos mapas detallados del edificio para llegar hasta donde no habíamos llegado. Nos conocían todos los de allí, desde los profesores hasta los alumnos, pasando por las mujeres de la limpieza. Incluso participé como caricaturista en el diario de la facultad, y todo siendo un niño. Los presentes nos adoraban o nos odiaban, según a quién preguntabas. Los de laboratorio nos dejaban presenciar incluso sus experimentos con ratas y en el depósito de cadáveres (conectado con el clínico universitario de al lado) juramos y perjuramos que vimos más de un muerto. De esto último todavía hay diversidad de opiniones. Todo esto lo hacíamos entre las cinco de la tarde y las siete, hora a la que nuestras familias empezaban a llamarse las unas a las otras preguntándose por nuestro paradero.
De aquello quedan muchas anécdotas. A Eme le encanta la presunta guerra de cartones de tubos de neón; la ha contado tantas veces que ha llegado a creer que estuvo presente. En verdad no fue guerra, sino más bien intento de homicidio, pero hubiésemos necesitado doscientos años para matar a alguien con una arma tan blanda. A mí me gustó mucho todo lo que dibujamos en aquella época, básicamente escenas guarras salidas de mentes calenturientas de once años, y que plasmábamos en cualquier pizarra que se cruzase por nuestro camino. Lo mejor eran los seudónimos artísticos de los cuatro amigos que hicimos aquello: Pollasso, Pollázquez, Polla y Sopolla (por Picasso, Velázquez, Goya y Sorolla. Una vulgaridad que no he repetido desde esos días). Éramos unos genios incomprendidos. Si alguna vez visitas la facultad de Medicina de Valencia y ves esas firmas estampadas en algún rincón, recuerda que yo fui uno de ellos. Ojalá existan hoy cuatro nuevos niños dispuestos a repetir todas nuestras hazañas, aunque saltándose la parte vandálica. Claro que entonces no hubiese sido ni la mitad de divertido...

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues yo me he emocionado con el vídeo

Anónimo dijo...

Vaya, hoy en día es mi hermano uno de los que hace experimentos con ratas en esa misma facultad :)

Nyna dijo...

Está muy currado :)
Yo también estudio medicina, aunque en Barcelona, y llevamos tiempo queriendo hacer uno, pero es díficil coordinar a todo el mundo.
Este está genial ;-)

Sandra dijo...

Nunca había traspasado la puerta de la facultad de Medicina (la cafetería no cuenta) y no sé si me arrepiento... ¡está muchísimo mejor que la de Filología!
Comentarios a parte... ¡está curradísimo! Gracias por ponerlo, porque si no hubiera sido por tu blog, no creo que lo hubiera visto nunca.

Me gusta la sinceridad de tu blog, de cómo cuentas actos más o menos vandálicos con tanta naturalidad (me he quedado con la curiosidad de saber cuál eras de los cuatro jeje).

Bueno, un saludo!

PD: Me ha hecho gracia el momento en el que recorren los pasillos con una Valenbisi y la aparición de Trancas y Barrancas xD

Anónimo dijo...

A mí también me gustò mucho el vìdeo,aunque coincido en que la banda sonora no es la mejor.
Por lo demás,me ha encantado el post.Seguro que te reiste mucho mientras lo escribías.Soy fan de tus d días en Medicina.Y es verdad: si pudiera elegir un momento del pasado reciente y aparecer como el espíritu de la navidad pasada,ten por seguro que escogería el de tu zurrando a la madre de Pochi.

Eneri dijo...

Es uno de los mejores lip-dub que he visto. Hay algunos que están muy sobreactuados (si es que eso puede darse en un lip-dub) y con muy mala calidad.

Por cierto, tengo una duda: ¿el título de la entrada se ha cambiado? Juraría que había otro esta tarde.

Cronista dijo...

Sí que he cambiado el título ;)

ana ryder dijo...

Vaya... erais unos auténticos Merodeadores. :)

Keldor dijo...

Creo que empiezo a entender tu interés pottérico por los merodeadores ¡fuiste uno de ellos!