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Una cuestión de lógica

Cuando España legalizó el matrimonio gay en 2004, se convirtió en el cuarto país en el mundo en reconocerlo. Convencimos al mundo de que no éramos el reino de católicos que se pensaban ni una panda de paletos. Convencimos a los demás cuando ni nosotros estábamos convencidos, pero hoy, gracias a esa ley que quizá no hubiese progresado por referéndum, hemos aprendido a respetarlo y defenderlo. Una ley que no sólo concedía derechos a uno, sino que inculcaba unos valores a los otros. Es una cuestión de lógica: si no perjudica a nadie pero sí beneficio a muchos, ¿con qué dignidad puede prohibirse?
Pocas leyes sociales han significado un avance tan notable en nuestra historia: la abolición de la esclavitud, la igualdad entre los dos sexos y hoy, el matrimonio gay. Si nos escandaliza comprobar cómo hay países donde las mujeres están anuladas por sus padres o maridos o donde una persona pierde toda su condición y dignidad como propiedad de un negrero, no por eso podemos preocuparnos menos por la persecución que sufren los homosexuales en países con menos suerte que el nuestro, donde su condición sexual puede llevarlos a la horca. Tendremos que repetir mil veces la palabra «patíbulo» para comprender la magnitud del problema: ser gay es sinónimo de criminal según dónde te encuentres. El matrimonio gay es el último eslabón de una carrera llena de obstáculos mortales.
Cuando se abolió la esclavitud, los hombres se sintieron plenamente satisfechos con su progreso; cuando se aprobó la igualdad entre el hombre y la mujer, también creímos que habíamos tocado techo; hoy, que España ha llegado más allá, que ha superado el tercer escalón que significa el matrimonio gay, también creemos que está todo hecho. Seguro que no. ¿Cuál será la siguiente barrera legal que derribemos?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Respetar a los inmigrantes como otros países los han respetado a ustedes cuando han emigrado.

Anónimo dijo...

Como si los católicos de a pie estuviésemos en contra del matrimonio homosexual. ¡Já!

Naru dijo...

Tampoco está todo ganado con respecto al matrimonio gay: recuerda que aún está pendiente de resolver el recurso de inconstitucionalidad del PP...

Ane Z. dijo...

Suena pesimista, pero...con que se cumpla de verdad la igualdad entre sexos (no me refiero solo a que las mujeres podamos votar: hablo también del fin de la "discriminación positiva" en las discotecas, la posibilidad de alcanzar puestos altos en las empresas privadas, etc.) y ciertos sectores acepten a homosexuales e inmigrantes, yo me daría por muy satisfecha...